El reconocido librero, actor y director teatral falleció el jueves 27 de agosto a los 80 años. En 2023, la Legislatura porteña lo había distinguido como Personalidad Destacada de la Cultura por su trayectoria y su trabajo para recuperar y preservar uno de los espacios libreros más históricos de Buenos Aires.
Miguel Ángel Ávila, reconocido librero, actor y director teatral, murió este jueves 27 de agosto a los 80 años. La Asociación Argentina de Actores y Actrices comunicó su fallecimiento y destacó su extensa trayectoria artística, además de su compromiso con la preservación de la memoria cultural argentina.
Nacido el 17 de noviembre de 1945, Ávila estaba afiliado a la Asociación Argentina de Actores y Actrices desde 1975. A lo largo de su vida desarrolló su actividad tanto en el ámbito teatral como en el mundo de los libros, aunque su trabajo como librero y su vínculo con la histórica Librería de Ávila lo convirtieron en una figura reconocida de la cultura porteña.
Durante su adolescencia comenzó a trabajar como librero y, con el tiempo, quedó al frente de la histórica librería Fray Mocho, especializada en teatro y frecuentada por artistas, docentes y estudiantes.
A comienzos de la década de 1990 inició uno de los proyectos que marcaría su trayectoria: la recuperación de la antigua Librería del Colegio, ubicada en la esquina de Adolfo Alsina y Bolívar, en pleno centro histórico de Buenos Aires.
Tras su reapertura, el establecimiento pasó a llamarse Librería de Ávila y recuperó su actividad como un espacio dedicado a los libros y a la difusión cultural. El comercio tiene sus orígenes en el siglo XVIII y es considerado la librería más antigua del país.
La tarea impulsada por Ávila permitió preservar la continuidad de este histórico espacio porteño y mantenerlo vinculado con la vida cultural de la Ciudad.
Fue reconocido como Personalidad Destacada de la Cultura
Su aporte recibió el reconocimiento de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, que en 2023 lo declaró Personalidad Destacada de la Ciudad en el ámbito de la Cultura.
La distinción fue impulsada por el entonces legislador Roy Cortina y entregada durante un acto realizado en la biblioteca del Palacio Legislativo.
En aquella oportunidad, Cortina destacó el compromiso de Ávila con la actividad librera, la promoción de la literatura y la recuperación del patrimonio y la memoria vinculada con los primeros momentos de la historia argentina.
Durante el acto, Ávila recordó que había comenzado a trabajar en una librería cuando tenía apenas 13 años. También agradeció la distinción y los vínculos que había construido a lo largo de su vida a partir de su actividad.
Una trayectoria entre los escenarios y los libros
Además de su extensa carrera como librero, Ávila desarrolló una trayectoria artística desde comienzos de la década de 1970.
Como actor participó en obras teatrales como Represión – Los barriletes me aprietan, Made in Lanús, Uno nunca sabe, Un bebé de París, El conventillo de la Paloma y Secreto culposo, entre otras.
Uno de sus trabajos más destacados fue la interpretación de Pablo Podestá en la obra Pablo y Olinda, escrita y dirigida por José María Paolantonio.
También tuvo participación en cine, con trabajos en Dale nomás, de Osías Wilenski, y Facundo, la sombra del tigre, de Nicolás Sarquís.
Como director teatral llevó a escena La demolición, de Ricardo Cardoso, protagonizada por Rubén Stella y Edgardo Nieva.
Además, participó en iniciativas vinculadas con el teatro en contextos de encierro, encuentros de la Feria del Libro Teatral y distintas actividades docentes.
En paralelo, mantuvo una activa participación en el mundo de los libros y en diferentes instituciones culturales. También fue designado presidente de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP).
Con su fallecimiento, la cultura porteña pierde a una figura que durante décadas mantuvo un estrecho vínculo con dos ámbitos fundamentales: el teatro y las librerías. Su nombre quedó especialmente ligado a la recuperación y preservación de la Librería de Ávila, un espacio histórico que continúa formando parte del patrimonio cultural de Buenos Aires.
