Durante la celebración por los 25 años del museo, Eduardo Costantini presentó un ambicioso plan de expansión que contempla duplicar el área expositiva bajo Plaza Perú, sumar nuevas salas y espacios culturales, incorporar la Colección Daros Latinamerica y crear un fideicomiso de USD 50 millones para garantizar la continuidad de la institución.
El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) inició una nueva etapa a 25 años de su fundación. Durante la gala aniversario, su fundador y presidente, Eduardo Costantini, presentó una serie de proyectos que modificarán la estructura, el patrimonio y el esquema de financiamiento de la institución.
Entre los principales anuncios se encuentran la ampliación del museo, que permitirá duplicar su superficie expositiva; la incorporación de la Colección Daros Latinamerica, integrada por 1.232 obras de 117 artistas; la llegada de 17 piezas maestras del arte moderno latinoamericano y la creación del fideicomiso Malba Art Trust, que contará inicialmente con USD 50 millones.
El proyecto arquitectónico de la ampliación estará a cargo del Taller Frida Escobedo, estudio con oficinas en Nueva York y Ciudad de México. La intervención se desarrollará principalmente debajo de Plaza Perú y contempla la construcción de nuevos espacios destinados a exposiciones, actividades culturales y funcionamiento interno.
La inauguración de la ampliación está prevista para finales de 2029 o comienzos de 2030.
Una ampliación bajo Plaza Perú
Durante la gala, a la que asistieron alrededor de 600 invitados, Costantini confirmó que el estudio de la arquitecta Frida Escobedo será responsable del proyecto.
La intervención permitirá incorporar salas de exposiciones, un auditorio, espacios multiusos, un patio, talleres, áreas de almacenamiento y oficinas.
La propuesta busca ampliar considerablemente la capacidad del museo sin modificar el carácter abierto de Plaza Perú. Según explicó Escobedo al presentar el proyecto preliminar, el objetivo no consiste únicamente en ganar metros cuadrados, sino en generar nuevas conexiones entre los distintos programas que forman parte del Malba.
El diseño contempla que el auditorio y los espacios de usos múltiples puedan utilizarse tanto de manera conjunta como independiente. De esa forma, distintas actividades podrán desarrollarse al mismo tiempo e incluso fuera del horario habitual del museo.
Para Escobedo, la relación con el espacio público será uno de los puntos centrales de la intervención. Al desarrollarse buena parte de la ampliación debajo de la plaza, el proyecto busca preservar su carácter y, al mismo tiempo, conectar el museo con el entorno urbano.
“La ampliación no busca imponerse como un edificio separado. Busca hacerse más difuso entre el límite del museo y el parque”, explicó la arquitecta durante la presentación.
La propuesta incorpora además patios y aperturas para permitir el ingreso de luz y generar una relación visual con la vegetación, el cielo y la ciudad de Buenos Aires.
En el vínculo entre el edificio actual y la ampliación se proyecta también un nuevo jardín de esculturas, pensado como un espacio expositivo al aire libre que pueda utilizarse tanto para la contemplación como para eventos, conciertos y performances.
La intención es que esas actividades puedan ser visibles desde la plaza y contribuyan a acercar nuevos públicos al museo.
El estudio de Escobedo actualmente trabaja en proyectos vinculados con el Centre Pompidou de París, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET) y la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar.
La incorporación de la Colección Daros Latinamerica
Otro de los grandes anuncios de la gala fue la donación al Malba de la Colección Daros Latinamerica, adquirida por Costantini en enero de 2026.
El conjunto está integrado por 1.232 obras pertenecientes a 117 artistas latinoamericanos, realizadas principalmente entre las décadas de 1950 y 2010.
A este patrimonio se agregarán además 17 obras de arte moderno latinoamericano, valuadas en millones de dólares, que hasta ahora formaban parte de la colección personal de Costantini.
El fundador del Malba explicó que para recibir la colección será necesario construir un depósito de aproximadamente 1.300 metros cuadrados, que estará ubicado en Puerto, cerca de Malba Puerto.
La incorporación permitirá reforzar especialmente el perfil contemporáneo de la colección del museo.
La Colección Daros Latinamerica fue creada en el año 2000 por Ruth Schmidheiny y el empresario suizo Stephan Schmidheiny. Su adquisición por parte de Costantini suma al acervo del Malba obras representativas de movimientos como la abstracción geométrica, la nueva figuración y el arte conceptual latinoamericano.
Entre los artistas incluidos aparecen Julio Le Parc, Lygia Clark, Gego, Antonio Dias, Maria Freire, Liliana Porter, Mira Schendel y Luis Camnitzer.
También forman parte de la colección obras como Relevo espacial (1959), de Hélio Oiticica; Analogía I (1971), de Víctor Grippo; Untitled (Glass on Body Imprints) (1972), de Ana Mendieta; y Missão/Missões (Como construir catedrales) (1987), de Cildo Meireles.
La incorporación incluye además obras de Doris Salcedo, Carlos Cruz-Diez y Jesús Rafael Soto, junto con piezas de otros 75 artistas que hasta ahora no estaban representados en la colección.
Ese conjunto amplía la presencia de lenguajes como la fotografía, el video y la instalación, con obras de Ana Mendieta, Rosângela Rennó, Paz Errázuriz, Marcos López, José Alejandro Restrepo, Alfredo Jaar, Javier Téllez y Melanie Smith.
También se suman conjuntos de Julio Le Parc, Liliana Porter, Luis Camnitzer, Guillermo Kuitca, Luis Benedit y Waltercio Caldas.
Las nuevas piezas del arte moderno latinoamericano
Entre las obras que ya fueron exhibidas en el museo bajo régimen de préstamo aparecen algunas piezas especialmente destacadas.
La lista incluye Diego y yo (1949), de Frida Kahlo, considerado el último autorretrato de busto que la artista mexicana realizó en vida; Baile en Tehuantepec (1928), de Diego Rivera; Las distracciones de Dagoberto (1945) y la escultura La Grande Dame (1951), de Leonora Carrington.
También forman parte de las incorporaciones Simpatía (La rabia del gato) (1955) y Armonía (1956), de Remedios Varo; Omi Obini (1943), de Wifredo Lam; y Bachué (1925), de Rómulo Rozo.
A ellas se agregan Pudor (1922) y Tocadora de banjo (1925), de Victor Brecheret; Cobra grande (1943), de Maria Martins; O urso (El oso) (1925), de Vicente do Rego Monteiro; Soldados Mexicanos (1930), de José Clemente Orozco; Consumatum est (1942), de Juan O’Gorman; y Coloritmo 8 (1956), de Alejandro Otero.
El conjunto se completa con dos pinturas del artista boliviano Alejandro Yllanes: Tragedia del Pongo (1932) y Wiraqucha Danzante (Carnival of Oruro) (1941).
Con todas estas incorporaciones, la colección Malba-Costantini alcanza aproximadamente las 3.000 obras de arte latinoamericano moderno y contemporáneo.
Cuando el museo abrió sus puertas en 2001, contaba con un acervo inicial de 223 piezas donadas por Costantini.
Un fondo de USD 50 millones para el futuro del museo
El tercer gran anuncio de la gala fue la creación del Malba Art Trust, un fideicomiso que comenzará con un capital de USD 50 millones aportados por Eduardo Costantini.
El empresario explicó que el objetivo del fondo será garantizar la continuidad del proyecto institucional en el largo plazo y permitir que el museo mantenga su programación, sus exposiciones y su funcionamiento durante los próximos años.
Costantini planteó que el fideicomiso funcionará como un respaldo para el futuro de la institución y señaló que fue pensado incluso para cuando él ya no esté al frente del museo.
Según la información oficial, actualmente el fundador aporta entre USD 3 millones y USD 4 millones anuales para cubrir el déficit operativo del Malba.
Al mismo tiempo, convocó a mecenas internacionales a sumarse al proyecto mediante nuevos aportes.
Durante la presentación, Costantini planteó la necesidad de pensar el futuro del museo en horizontes de 50, 75 y 100 años. Como ejemplo, mencionó al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), que cumplirá un siglo en 2029 y que atravesó sucesivas ampliaciones hasta convertirse en una institución de referencia.
Cambios en la conducción institucional
El proyecto también contempla modificaciones en la estructura de gobierno del Malba.
Desde su creación, el museo cuenta con una asociación de amigos y un comité de adquisiciones integrado por más de 60 familias, que participan en la compra de obras.
También existe un comité internacional compuesto por alrededor de 13 integrantes y un board que, según se informó durante la gala, incrementó su nivel de involucramiento.
En este marco, se realizará una reforma de los estatutos para establecer nuevas reglas de participación familiar.
La familia Costantini conservará presencia en el board hasta 2100, aunque con una participación minoritaria.
El nuevo esquema estará compuesto por tres integrantes de la familia y seis miembros externos, con el objetivo de reducir la personalización de la conducción y establecer un sistema de gobernabilidad pensado para el largo plazo.
Un proyecto de expansión que comenzó hace más de una década
La ampliación del Malba retoma una iniciativa que comenzó a gestarse en 2011, cuando se solicitó a la Legislatura porteña la incorporación de 3.840 metros cuadrados a los 7.455 metros cuadrados que ya tenía el museo.
Un año después, en 2012, el primer proyecto de ampliación, diseñado por el arquitecto uruguayo Carlos Ott, recibió autorización para ser ejecutado durante los siguientes 30 años.
Más adelante, en 2017, se realizó una intervención en la planta baja a cargo del Estudio Herreros.
La expansión institucional también se extendió fuera de la Ciudad de Buenos Aires. Hace dos años se inauguró la nueva sede del Malba en Escobar, provincia de Buenos Aires, también bajo la dirección del Estudio Herreros.
Ahora, con el proyecto diseñado por Frida Escobedo, la incorporación de más de 1.200 obras y la creación del Malba Art Trust, la institución inicia una nueva etapa marcada por la expansión de sus espacios, el crecimiento de su patrimonio artístico y una estrategia destinada a garantizar su funcionamiento en el largo plazo.
