Dos encuestas reflejaron un retroceso en la imagen de la mandataria peruana durante las primeras semanas de gestión. Un sondeo ubicó su aprobación en 42%, mientras otro la situó en 37%. La percepción de que su gobierno representa “más de lo mismo” también ganó peso entre los consultados.
Apenas un mes después de asumir la Presidencia de Perú, la imagen de Keiko Fujimori registró un marcado retroceso, según dos encuestas difundidas durante septiembre. Un estudio de Datum para América Televisión mostró que la aprobación de la mandataria pasó del 60% en agosto al 42% en septiembre, mientras que el nivel de desaprobación aumentó del 24% al 44%.
La caída de 18 puntos porcentuales se produjo durante las primeras semanas del nuevo gobierno y coincidió con una mirada crítica de parte de la población sobre el rumbo que tomó la administración.
Otro relevamiento, realizado por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y difundido por Radio Programas del Perú (RPP), mostró una evaluación todavía más negativa: 37% de aprobación y 49% de desaprobación.
Una parte de los peruanos ve continuidad y no cambio
El estudio del IEP también consultó a los ciudadanos sobre la orientación que representa la nueva administración. El 52% de los encuestados consideró que el gobierno de Fujimori significa “más de lo mismo”, mientras que el 33% interpretó que implica un cambio.
Las dudas también alcanzaron a la percepción sobre la preparación de la Presidenta para conducir el país. Según el mismo sondeo, 47% de los consultados manifestó que Fujimori está poco o nada preparada para gobernar.
En contraste, un 18% sostuvo que está muy preparada para ejercer la Presidencia.
Ambas encuestas fueron realizadas sobre muestras superiores a 1.200 personas en todo el territorio peruano y contemplaron un margen de error de 2,8 puntos porcentuales.
El cuarto intento de Fujimori para llegar a la Presidencia
Keiko Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori, quien gobernó Perú entre 1990 y 2000, llegó finalmente a la Presidencia después de haber perdido las tres elecciones presidenciales anteriores en las que había participado.
En los últimos comicios, se impuso por un margen estrecho frente al candidato de izquierda Roberto Sánchez.
Durante la campaña, una de sus principales promesas fue reforzar las políticas de seguridad frente al avance del crimen organizado.
Tras asumir el poder el 28 de julio, la mandataria concentró sus primeras acciones de gobierno en tareas de prevención vinculadas con servicios e infraestructura ante la posibilidad de un impacto del fenómeno meteorológico de El Niño.
El fenómeno representa una preocupación para las autoridades debido a la posibilidad de que genere fuertes lluvias hasta fin de año.
En paralelo, Fujimori solicitó al Congreso facultades legislativas para avanzar en cuestiones vinculadas con seguridad y economía. Ese pedido encontró resistencia entre sectores opositores del Parlamento.
Un gobierno que comienza en medio de una crisis política prolongada
La percepción de que la administración representa “más de lo mismo” aparece en un contexto de fuerte inestabilidad política en Perú.
El país tuvo nueve presidentes durante los últimos diez años, en un período atravesado por destituciones, renuncias, enfrentamientos entre el Congreso y el Poder Ejecutivo y una marcada fragmentación de los espacios políticos.
La sucesión de crisis institucionales también contribuyó a profundizar la desconfianza de parte de la ciudadanía hacia quienes ocuparon la Presidencia.
En ese escenario, la capacidad del nuevo gobierno para alcanzar acuerdos y sostener su gestión se presenta como uno de los principales desafíos de la administración de Fujimori, mientras las primeras encuestas muestran una caída en sus niveles de aprobación durante apenas el primer mes en el poder.
