El Presidente criticó nuevamente la política fiscal del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y difundió un gráfico sobre el resultado de las cuentas públicas brasileñas. En su mensaje, vinculó el escenario con la situación que atravesaba Argentina antes del colapso de 2001, mientras el Gobierno nacional prepara el envío del Presupuesto 2027 al Congreso.
El presidente Javier Milei volvió a colocar el equilibrio de las cuentas públicas como uno de los principales ejes de su discurso económico y dirigió nuevamente sus críticas hacia el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, que se encamina hacia las nuevas elecciones presidenciales previstas para el próximo 4 de octubre.
A través de sus redes sociales, el mandatario argentino cuestionó el deterioro de las finanzas públicas del principal socio comercial de la Argentina y trazó un paralelismo con el escenario que atravesaba el país antes de la crisis económica de 2001.
“La progresía local (zurdos) nos quiere mostrar esta política fiscal como el modelo a seguir… NO GRACIAS… Jamás cuenten con mi persona para este disparate… en 2001 teníamos una situación parecida y ya sabemos como terminó… CIAO!”, publicó Milei.
El mensaje del Presidente estuvo acompañado por un gráfico referido al resultado fiscal de Brasil, elaborado según datos de Econométrica, que muestra un déficit equivalente al 9,9% del PBI en su último registro.
Sin embargo, la composición de ese resultado presenta diferencias entre el déficit fiscal total y el resultado primario. De acuerdo con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), Brasil finalizaría el año con un déficit fiscal equivalente al 8,2% del PBI, frente al 7,4% registrado en 2025. Al mismo tiempo, el organismo proyecta un déficit primario del 0,3% del PBI.
La diferencia entre ambos indicadores está vinculada principalmente con los intereses de la deuda pública. Brasil mantiene tasas de interés elevadas, una situación que incrementa el costo del servicio de una deuda que ya representa un porcentaje significativo de su economía.
En ese sentido, el FMI calcula que la deuda bruta brasileña, tomando como referencia la definición utilizada por las autoridades del país, pasará del 78,6% del PBI en 2025 al 86,6% en 2026.
Si se aplica la metodología más amplia utilizada por el propio organismo internacional, el nivel de deuda alcanzaría el 97,8% del PBI. Bajo esta perspectiva, el resultado fiscal brasileño no implica necesariamente que exista un déficit primario cercano al 10% del producto, dado que una parte considerable del desequilibrio está explicada por la carga de intereses.
A su vez, los economistas consultados por el Ministerio de Hacienda de Brasil estiman para 2026 un déficit primario del Gobierno central cercano a los R$52.271 millones. Al mismo tiempo, elevaron sus proyecciones para la deuda bruta, que ubican en el 8,2% del PBI para este año y en el 87% para 2027, según los datos consignados en la fuente.
En este escenario, Milei volvió a marcar sus diferencias con la administración de Lula da Silva y utilizó la situación fiscal brasileña como parte de su posicionamiento sobre la política económica.
El planteo del mandatario argentino se produce además mientras su Gobierno avanza con el Presupuesto 2027, que será enviado al Congreso y que mantiene al superávit fiscal como uno de sus principales objetivos.
El proyecto contempla para el próximo año una previsión de crecimiento económico del 4% y un resultado financiero positivo, en línea con el enfoque fiscal que Milei viene defendiendo y que volvió a contrastar con la situación de las cuentas públicas brasileñas.
