Un proyecto presentado en la Legislatura porteña propone declarar de Interés Cultural a los murales cerámicos realizados por el artista Luis Seoane, que fueron preservados, restaurados y volverán a exhibirse en la sede del Centro Galicia de Buenos Aires, ubicada en Bartolomé Mitre 2552.
Un proyecto de declaración presentado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires propone otorgar la declaración de Interés Cultural porteño a una serie de murales cerámicos realizados por el artista Luis Seoane, recuperados y restaurados por el Centro Galicia de Buenos Aires, institución ubicada en Bartolomé Mitre 2552.
La iniciativa corresponde al expediente 2925-D-2026, presentado el 21 de septiembre por el legislador Sergio Hernán Siciliano. La propuesta pone en valor un conjunto de obras que durante décadas formó parte del patrimonio de distintas instituciones vinculadas con la comunidad gallega en la Ciudad.
Los murales habían sido instalados originalmente en el salón comedor del restaurante Lar Gallego, que funcionaba en la planta baja de la antigua sede del Centro Lucense de Buenos Aires, ubicada en avenida Belgrano 1841. El establecimiento gastronómico había abierto sus puertas en 1957 y contaba con cuatro conjuntos de murales cerámicos realizados por Seoane.
El actual Centro Galicia de Buenos Aires fue fundado el 25 de julio de 1979, a partir de la unión de diferentes entidades provinciales gallegas radicadas en Buenos Aires. La institución incorporó el patrimonio y la masa societaria del Centro Orensano, el Centro Lucense y la Asociación Gallega, esta última conformada previamente por los centros Pontevedrés y Coruñés.
Una recuperación que comenzó hace casi tres décadas
El proceso de preservación de las obras comenzó en 1997, cuando el inmueble de avenida Belgrano fue vendido y el Centro Galicia trasladó su sede a Bartolomé Mitre 2552.
Frente al cambio de edificio, dirigentes y trabajadores de la institución tomaron la decisión de conservar los murales de Seoane. Las obras fueron retiradas de las paredes mediante una combinación de procedimientos mecánicos y manuales.
De acuerdo con los fundamentos del proyecto presentado en la Legislatura, los trabajos permitieron recuperar la totalidad de las piezas cerámicas que componían los murales.
Luego de ser retiradas, las piezas fueron trasladadas a la nueva sede del Centro Galicia. Allí permanecieron almacenadas durante casi 30 años, mientras la institución concentraba sus recursos y esfuerzos en la terminación y consolidación del edificio ubicado en Bartolomé Mitre.
La recuperación de las obras volvió a cobrar impulso a partir de 2024, luego de la entrada en vigencia de un nuevo estatuto social y de la creación de la Comisión de Patrimonio y Divulgación Cultural del Centro Galicia.
En ese contexto comenzaron las gestiones destinadas a restaurar las piezas y reincorporarlas al espacio institucional. Para avanzar con ese objetivo, el Centro Galicia llegó a un acuerdo con la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).
A partir de ese convenio, especialistas del Centro TAREA llevaron adelante las tareas de restauración de las piezas cerámicas.
La intervención finalizó en 2026 y permitió recuperar las obras para que puedan volver a ser exhibidas en la sede de la institución, después de décadas de permanecer almacenadas.
Los murales volverán a ocupar un espacio destacado
Actualmente, el Centro Galicia se encuentra realizando trabajos de adecuación en el ingreso de su sede de Bartolomé Mitre 2552, con el objetivo de instalar allí de manera definitiva los murales restaurados.
El proyecto que llegó a la Legislatura porteña sostiene que la recuperación de las obras permite preservar una parte del patrimonio cultural relacionado con la comunidad gallega en Buenos Aires. Al mismo tiempo, representa la recuperación de una producción artística vinculada con la historia institucional del Centro Galicia y con los vínculos culturales construidos entre Galicia y la Argentina.
Los fundamentos de la iniciativa también resaltan el papel que tuvo la propia institución en la conservación de las piezas. La totalidad de los murales pudo mantenerse gracias a una decisión adoptada al momento del traslado de la sede y sostenida durante décadas.
La declaración impulsada en la Legislatura busca reconocer ese proceso de preservación y restauración y otorgar a los murales cerámicos de Luis Seoane un lugar dentro del patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires.
