La empresa que confecciona prendas para Portsaid, Rapsodia, Jazmín Chebar, La Martina, Le Utthe y Desiderata frenó su producción en Munro y se presentó en concurso preventivo. El expediente registra deudas por $635,45 millones, mientras otros reportes crediticios elevan el rojo a más de $710 millones.
La industria de la indumentaria continúa atravesando un escenario complejo, marcado por el avance de las importaciones y el incremento de los costos operativos. En este contexto, Jutex, una empresa dedicada a la confección de prendas para terceros y proveedora de reconocidas marcas, se presentó en concurso preventivo de acreedores después de detener la producción en su planta de Munro.
La compañía trabaja para firmas como Portsaid, Rapsodia, Jazmín Chebar, La Martina, Le Utthe y Desiderata y llegó a esta instancia judicial luego de acumular deudas con entidades bancarias, proveedores de insumos, organismos fiscales y trabajadores.
Constituida en 2009, Jutex no comercializa sus productos directamente al público, sino que funciona como fabricante para terceros. Ante la Justicia estableció el 24 de abril de 2026 como fecha formal de inicio de su cesación de pagos, momento desde el cual dejó de poder afrontar regularmente sus obligaciones.
El expediente tramita ante el Juzgado Comercial N°13, a cargo de Fernando Perillo. La nómina de acreedores presentada en esa causa permite dimensionar la situación financiera de la empresa: al 31 de mayo, el pasivo verificado alcanzaba los $635,45 millones.
A esa cifra se suma la información de reportes crediticios elaborados sobre la base de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), que registra un rojo superior a los $710 millones y un total de 53 cheques rechazados.
El concurso también genera preocupación por su impacto sobre el empleo. Cerca de un centenar de trabajadores dependen de la actividad desarrollada en el taller de Munro.
Según consta en el expediente, actualmente la empresa trabaja a fasón, logró pagar los salarios correspondientes a agosto y se incorporó a moratorias de julio para regularizar obligaciones vinculadas con el IVA y las cargas sociales.
La situación, sin embargo, encendió las alertas de la Asociación Obrera Textil de la República Argentina (AOT).
De la expansión en La Rioja al cierre de la planta
El deterioro de Jutex se produjo en poco más de un año y significó un fuerte cambio respecto de los resultados que presentaba la compañía al cierre del ejercicio correspondiente al 31 de marzo de 2025.
En ese momento, la empresa había registrado una ganancia neta de $139,2 millones y contaba con un patrimonio neto positivo de $484,6 millones. Sus activos alcanzaban los $749,4 millones, frente a pasivos por $264,8 millones.
La evolución posterior modificó de manera significativa ese escenario financiero.
Los problemas comerciales también terminaron afectando proyectos de expansión que la firma había impulsado tiempo atrás. En abril de 2023, Jutex puso en marcha el proyecto denominado “La Rioja Textil”, una compañía vinculada y administrada por los mismos socios.
La iniciativa comenzó sus operaciones en el Parque Industrial de La Rioja con una inversión inicial de $60 millones. El objetivo era alcanzar una producción de hasta 30.000 prendas mensuales para abastecer a marcas como Penguin, Paula, Roxy, Quiksilver, Portsaid y Desiderata.
Sin embargo, tres años después, aquel proyecto terminó con el cierre de la planta.
A fines de abril de 2026, prácticamente en simultáneo con el comienzo de la cesación de pagos de Jutex, Rioja Textil desvinculó a los últimos 17 trabajadores que permanecían en actividad y dejó de operar.
Posteriormente, las máquinas que todavía funcionaban en La Rioja fueron trasladadas a las instalaciones de Jutex en Munro.
Problemas de habilitación, alquileres y caída de las ventas
En la presentación realizada ante la Justicia, Jutex detalló los distintos factores que, según la empresa, llevaron al deterioro de su situación.
Uno de los principales problemas operativos se produjo justamente en el predio que la firma alquila en Munro. Allí había instalado maquinaria con el objetivo de ampliar y consolidar su capacidad productiva.
Sin embargo, la compañía no consiguió obtener la habilitación provincial necesaria para operar el establecimiento y debió detener la producción.
La paralización tuvo consecuencias sobre la actividad comercial. La empresa comenzó a registrar incumplimientos en las entregas, lo que derivó en una caída de las ventas, mientras que al mismo tiempo la demanda de indumentaria mostraba una disminución.
La situación también derivó en problemas con el alquiler del establecimiento. En abril, la propietaria del inmueble intimó a Jutex por el impago de seis meses de alquiler, correspondientes a noviembre y diciembre de 2025 y a enero, febrero, marzo y abril de 2026.
A las dificultades vinculadas con la operación de la planta se sumaron factores económicos generales. En su presentación judicial, la compañía vinculó la crisis con la debilidad del mercado interno, la pérdida de poder adquisitivo de la población y una mayor oferta de prendas importadas.
Los acreedores que reclaman el pago de las deudas
El pasivo de $635,45 millones declarado por Jutex está distribuido entre distintos grupos de acreedores, entre ellos bancos, organismos fiscales, proveedores de materias primas y organizaciones sindicales.
Las entidades bancarias concentran algunos de los principales reclamos. Banco Ciudad reclama $68,3 millones; Banco Nación, $65,3 millones; Banco Galicia, $61,3 millones; Banco Provincia, $52,3 millones; y Banco Credicoop, $23,2 millones.
También figuran entre los acreedores Banco Rioja y el Gobierno de La Rioja, con reclamos de $26,3 millones cada uno.
En cuanto a las obligaciones fiscales, ARCA mantiene un reclamo superior a los $102 millones.
Entre los proveedores de insumos aparece Yersiplast SA, fabricante de telas, con un reclamo informado de $63,9 millones. Le siguen Bordados Z, con $17,4 millones, y Expreso Catamarca, con $9,14 millones.
La deuda también comprende obligaciones con organizaciones vinculadas al sector textil. El Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA) reclama $5,24 millones; la Unión Cortadores de la Indumentaria (UCI), $2,16 millones; y el Sindicato Obrero de la Industria del Vestido (SOIVA), $1,69 millones.
A ese conjunto se agregan compromisos derivados de juicios laborales individuales, que alcanzan los $26,4 millones.
La caída de la producción textil y el avance de las importaciones
La crisis de Jutex se produce en un contexto de contracción para el conjunto de la cadena textil y de la confección.
De acuerdo con datos de la Fundación Pro Tejer, la producción del sector sufrió una caída del 24,4% durante el primer semestre de 2026, en comparación con el mismo período del año anterior.
Durante esos primeros seis meses del año, además, las fábricas del sector funcionaron con aproximadamente un 60% de capacidad instalada ociosa.
Al mismo tiempo, la producción nacional enfrentó un incremento de las importaciones de indumentaria.
Las estadísticas oficiales citadas muestran que durante el primer semestre de 2026 las importaciones de prendas aumentaron un 62% en volumen y un 36% en dólares frente al mismo período de 2025.
La comparación con años anteriores muestra una diferencia todavía mayor. Un análisis basado en datos oficiales señala que las compras de prendas terminadas en el exterior durante la primera mitad de 2026 fueron 86,3% superiores a las registradas durante el mismo período de 2023.
En sentido contrario, la producción textil nacional se ubicó 34% por debajo de los niveles de aquel período, mientras que la confección registró una caída del 13,7%.
En este escenario, la presentación de Jutex en concurso preventivo expone el impacto que la combinación de dificultades operativas, endeudamiento, menor demanda y crecimiento de las importaciones tiene sobre una empresa dedicada a abastecer a distintas marcas de indumentaria.
