El Gobierno reforzó el presupuesto destinado al proyecto en Tierra del Fuego debido a que, después de casi cuatro años desde el inicio de los trabajos, el avance físico apenas supera el 9%. Qué contempla la obra, cuál es su costo estimado y en qué situación se encuentra actualmente.
El reclamo del Gobierno argentino por la soberanía de las Islas Malvinas, anunciado por Javier Milei, volvió a poner en el centro de la escena la Base Naval Integrada de Ushuaia, un proyecto que comenzó durante la gestión de Alberto Fernández y que en los últimos años registró escasos avances. Un día después de la cadena nacional, el Ejecutivo oficializó una reasignación de fondos con el objetivo de acelerar la reconstrucción de la base, ubicada en un punto estratégico a unos 700 kilómetros de las islas.
A través de un decreto, el Gobierno reasignó $218.000 millones para el área de Defensa. De ese monto, más de $200.000 millones quedaron destinados específicamente a la base de Ushuaia y a la Base Antártica Conjunta Petrel. En ese marco, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, viajarán a la capital de Tierra del Fuego para anunciar formalmente el reinicio de las obras.
Un proyecto con antecedentes desde la década de 1990
La iniciativa para construir la base no surgió recientemente. Sus antecedentes se remontan a la década de 1990, cuando Tierra del Fuego impulsó diferentes proyectos destinados a desarrollar un polo logístico y portuario relacionado con la actividad antártica, aunque ninguno llegó a concretarse.
La obra actual fue lanzada formalmente en marzo de 2022, durante la gestión de Jorge Taiana al frente del Ministerio de Defensa, y comenzó a financiarse mediante el FONDEF. La ejecución quedó en manos de Tandanor, el astillero estatal, sobre un terreno ubicado dentro del Batallón de Infantería de Marina N°4.
El proyecto contempla un muelle de 1050 metros lineales, con una superficie de 15.640 metros cuadrados y profundidades que van de los 6 a los 16 metros, dependiendo del sector.
También está previsto un edificio de servicios marítimos de 2540 metros cuadrados y una infraestructura destinada a la logística antártica de 10.100 metros cuadrados. Ese sector incluye talleres, depósitos, cámaras frigoríficas, espacios administrativos y áreas para el almacenamiento de combustibles.
Una segunda fase incorpora otros 39.000 metros cuadrados destinados a las instalaciones del comando, que comprenderán oficinas, talleres y alojamientos.
La obra fue estructurada en tres etapas, cuyos plazos estimados son de 36, 48 y 60 meses, respectivamente.
Una obra con apenas 9,13% de avance
A casi cuatro años de su comienzo, los números muestran que el proyecto todavía se encuentra en una etapa preliminar. De acuerdo con el último dato oficial, la obra registra un avance físico del 9,13%, mientras que el avance financiero alcanza el 19,40%.
Entre 2021 y 2025, la inversión acumulada ronda los $2474 millones.
Hasta el momento, entre los trabajos realizados se encuentran movimientos de suelo destinados a dos galpones modulares de 1250 metros cuadrados cada uno. Recién en mayo de 2025 se completaron las fundaciones y la platea de hormigón de uno de esos galpones.
Las tareas habían sido suspendidas por Tandanor en diciembre de 2023, mientras que durante 2024 el proyecto atravesó todo el año sin inversión presupuestaria.
Cuánto cuesta la Base Naval Integrada
El costo total de la obra había sido estimado en unos US$300 millones por el entonces ministro de Defensa, Luis Petri. Sin embargo, otras proyecciones ubican el valor del proyecto entre US$400 y US$500 millones.
Durante 2025, el Gobierno destinó cerca de US$163 millones provenientes de un crédito específico para la construcción del muelle, la infraestructura relacionada y la adquisición de maquinaria y equipamiento.
En cambio, el Presupuesto 2026 no contempló una partida propia para la base, situación que derivó en pedidos de informes dentro del Congreso.
El propio Milei explicó que el financiamiento se obtendría mediante la reasignación de partidas que ya estaban disponibles dentro del Ministerio de Defensa y no a través de una nueva asignación presupuestaria.
Parte de ese esquema se concretó con el decreto de la semana pasada. Ahora, el Gobierno pretende que, a través del ministro de Economía, Luis Caputo, se incorporen partidas específicas para la obra en el Presupuesto 2027, que ingresará al Congreso el próximo 15 de septiembre.
La conducción del proyecto y la discusión sobre Estados Unidos
La directora del proyecto es la ingeniera Alejandra Portatadino, quien se encuentra al frente de las obras de la Base Naval Integrada de Ushuaia.
Desde el Ministerio de Defensa remarcaron que se trata de una base naval argentina y no de una base combinada, y señalaron que el proyecto no contempla una presencia permanente de tropas extranjeras, pese a las conversaciones vinculadas con la cooperación regional.
Este martes, el vocero presidencial, Adrián Ravier, afirmó además que Estados Unidos no está detrás del financiamiento de la base.
En abril de 2024, Milei había mantenido un encuentro en las instalaciones de la base con la entonces jefa del Comando Sur de Estados Unidos, la generala Laura Richardson. De esa reunión también participaron el embajador estadounidense Marc Stanley y el entonces ministro Petri. El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, no formó parte del encuentro.
En aquella oportunidad, Milei había expresado desde Ushuaia: “Queremos reforzar nuestra alianza estratégica con Estados Unidos”.
Con el nuevo refuerzo presupuestario, el Gobierno busca exhibir avances concretos en una obra que, pese a los distintos anuncios realizados desde su lanzamiento, lleva casi cuatro años sin superar una etapa todavía preliminar de ejecución.
