Melodía encadenada, de Andrés Aizicovich, propone una reflexión sobre la creación y los procesos de comunicación a partir de la imagen de la inmersión, entre cuerpos suspendidos, agua, memoria y relatos colectivos.
El Centro Cultural Recoleta presenta Melodía encadenada, una muestra de Andrés Aizicovich que toma la imagen de la inmersión como punto de partida para explorar el acto creativo y las distintas formas en que se construyen los procesos de comunicación.
La exposición reúne una serie de pinturas protagonizadas por cuerpos flotantes y contorsionados, atravesados por una línea de agua que establece un límite entre dos dimensiones: la superficie y la profundidad.
El agua funciona así como un umbral, una frontera que permite pensar aquello que se encuentra por debajo de lo visible y que, al mismo tiempo, forma parte de los procesos mediante los cuales las personas construyen y transmiten sentidos.
La propuesta se completa con cinco cabezas-vasijas que hacen circular agua a través de un circuito cerrado. El dispositivo convierte el movimiento del agua en un elemento que permite volver perceptible, tanto visual como sonoramente, aquello que habitualmente permanece intangible.
De este modo, la obra pone en escena conceptos vinculados con la memoria, los relatos y las maneras en que una comunidad interpreta y comprende el mundo.
La muestra cuenta con la curaduría de Javier Villa y puede visitarse en la sala 4 del Centro Cultural Recoleta.
