España, Francia e Italia aparecen mencionadas en una alerta sobre un posible ataque ruso con drones lanzados desde embarcaciones, mientras Bruselas reconoce que el espacio aéreo europeo ya fue vulnerado en distintas ocasiones. La Unión Europea también advierte sobre una creciente actividad híbrida que incluye ciberataques, sabotajes y otras acciones.
España, Italia y Francia quedaron en el centro de una nueva advertencia sobre posibles acciones rusas contra países del sur de Europa, en un escenario marcado por el avance de las llamadas amenazas híbridas.
La información sobre un eventual ataque con drones fue difundida esta semana y plantea un escenario en el que aeronaves no tripuladas podrían ser lanzadas desde barcos que navegan en el Mediterráneo. Sin embargo, la Comisión Europea aclaró que no tenía conocimiento de una alerta específica sobre un ataque contra esos tres países. Al mismo tiempo, Bruselas reconoció que el espacio aéreo europeo ya fue vulnerado en varias oportunidades y que existen diferentes actividades híbridas dirigidas contra Estados miembros.
El escenario vuelve a poner bajo la lupa la estrategia de seguridad europea y la necesidad de reforzar los mecanismos de defensa frente a acciones que ya no necesariamente adoptan la forma de un enfrentamiento militar convencional.
Tres frentes de una amenaza híbrida
Uno de los principales focos está puesto en el frente aéreo. La información difundida señala la posibilidad de utilizar drones de bajo costo lanzados desde barcos mercantes vinculados a la denominada “flota fantasma” rusa.
El objetivo de este tipo de operaciones no necesariamente sería provocar una destrucción masiva. Entre los posibles efectos se encuentra la interrupción del funcionamiento de aeropuertos y otras infraestructuras, con consecuencias sobre actividades económicas como el turismo.
Las incursiones de drones y las violaciones del espacio aéreo ya forman parte de las preocupaciones de las instituciones europeas. La Comisión Europea señaló que los Estados miembros han enfrentado sobrevuelos hostiles, alteraciones de operaciones aeroportuarias y riesgos para infraestructuras críticas.
El segundo eje es el frente marítimo. La Unión Europea mantiene medidas destinadas a combatir las operaciones de buques vinculados con la denominada flota fantasma, utilizada para evadir sanciones internacionales.
En este contexto, la actividad de determinadas embarcaciones también es observada por su posible relación con operaciones que podrían afectar la seguridad europea.
El tercer escenario corresponde al frente diplomático y cibernético. Bruselas ha adoptado medidas contra personas y entidades vinculadas con actividades híbridas y mantiene una política de sanciones frente a acciones atribuidas a Rusia.
La Unión Europea identifica dentro de estas campañas los ciberataques, el sabotaje de infraestructuras críticas, la manipulación de información y las interferencias destinadas a desestabilizar a los Estados miembros.
La OTAN también viene advirtiendo sobre el incremento de las amenazas cibernéticas y sobre la necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta de sus integrantes frente a este tipo de operaciones.
Europa acelera la defensa contra drones
Ante el crecimiento de estos riesgos, la Unión Europea comenzó a impulsar diferentes iniciativas destinadas a mejorar sus capacidades de protección.
Entre ellas aparecen los sistemas de defensa contra drones, el fortalecimiento de la vigilancia del espacio aéreo y distintos proyectos vinculados con la protección de infraestructuras estratégicas.
La Comisión Europea presentó en febrero un plan específico para hacer frente a las amenazas derivadas del uso de drones. La propuesta contempla una mayor coordinación entre los países, el desarrollo tecnológico y una mejora de la preparación frente a incursiones y otras situaciones que puedan afectar aeropuertos, infraestructuras críticas y espacios públicos.
La UE también desarrolla una estrategia más amplia para responder a las amenazas híbridas, que combina herramientas diplomáticas, de seguridad, tecnológicas y económicas.
La guerra híbrida ya forma parte de la preocupación europea
Las autoridades comunitarias sostienen que las amenazas contra Europa no se limitan a la posibilidad de un ataque militar tradicional.
La propia UE identifica una combinación de ciberataques, sabotajes, interferencias informativas, violaciones del espacio aéreo y daños contra infraestructuras como parte de un escenario de confrontación híbrida. Según el Servicio Europeo de Acción Exterior, este tipo de actividades se intensificó desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala de Ucrania.
El Parlamento Europeo también ha señalado en documentos recientes las reiteradas violaciones del espacio aéreo de países comunitarios y las actividades híbridas atribuidas a Rusia, entre ellas ataques informáticos, sabotajes e interferencias.
Así, aunque no existe una confirmación oficial de un ataque ruso inminente contra España, Francia o Italia, el escenario de seguridad europeo cambió y llevó a los gobiernos a reforzar sus sistemas de vigilancia y defensa.
La preocupación ya no pasa solamente por los frentes de guerra tradicionales: drones, operaciones marítimas, ciberataques y acciones de sabotaje forman parte de un nuevo escenario de tensión que Europa busca contener.
