Tras desaparecer del circuito entre acusaciones de evasión fiscal y robo de muebles, Camila Giorgi anunció que vuelve a las canchas y confirmó que será madre.
El mundo del tenis y la política porteña están en llamas. La italiana Camila Giorgi, quien supo ser pareja del legislador de la Ciudad Ramiro Marra, sacudió la modorra con un anuncio inesperado: vuelve al profesionalismo en 2027. Pero antes de empuñar la raqueta, la rubia que se casó hace meses en una sede comunal de Palermo confirmó que atraviesa su quinto mes de embarazo. ¿Le dará el físico para volver a los 34 años después de tanto escándalo?
La carrera de Giorgi parece el guion de una serie de suspenso. En 2024 se retiró de un día para el otro, justo cuando la justicia italiana le pisaba los talones por una supuesta deuda de un millón de euros con el fisco. Por si fuera poco, los dueños de una casa que alquilaba la acusaron de escaparse sin pagar meses de renta y de llevarse hasta las mesas de luz. Ella se ríe de todo, dice que fue víctima de sus contadores y que la casa «ni muebles tenía».
Su vínculo con Buenos Aires no es solo por su padre platense y ex combatiente de Malvinas. Su paso por la política local dejó huella tras su romance con el referente libertario, aunque finalmente dio el sí en el registro civil con un entrenador argentino. Ahora, mientras posa como modelo de lencería, asegura que extraña la competencia, esa misma vida que hace apenas dos años calificaba como «dura y agobiante».
¿Vuelve por la gloria deportiva o porque necesita facturar para tapar los agujeros legales en Europa? La polémica está servida: una jugadora que alcanzó el puesto 26 del mundo pero que siempre fue noticia más por lo que pasaba fuera de los estadios que por sus cuatro títulos individuales. El regreso está pactado para dentro de dos años, tiempo suficiente para que el caos que la rodea se calme o explote definitivamente.
La pregunta que circula en los pasillos del deporte es una sola: ¿Se puede confiar en el retorno de alguien que se fue por la puerta de atrás?
