La Ruta Marítima del Norte gana protagonismo como corredor para transportar energía y mercancías entre Asia y Europa. El deshielo y el mayor movimiento de navieras chinas favorecen su expansión, aunque las dificultades climáticas y las sanciones internacionales todavía limitan su desarrollo.
La Ruta Marítima del Norte (RMN), que atraviesa la costa ártica de Rusia, comenzó a adquirir un papel cada vez más relevante en el comercio entre China y Rusia, especialmente para el traslado de petróleo y gas natural licuado (GNL).
A finales de mayo, el petrolero Christophe de Margerie inició su primer recorrido de la temporada por esta vía. El buque había hecho escala en un puerto relacionado con Arctic LNG-2, una planta rusa de GNL ubicada en el Ártico y alcanzada por sanciones estadounidenses.
Luego navegó durante aproximadamente dos semanas, en buena parte con asistencia de un rompehielos, hasta llegar a la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia. Allí, imágenes satelitales analizadas por CNN mostraron al petrolero junto a una plataforma flotante de almacenamiento utilizada para transferir cargas entre embarcaciones.
De acuerdo con los datos de navegación, el buque habría descargado allí su cargamento antes de regresar hacia el Ártico.
La RMN permanece cubierta de hielo durante gran parte del año y tiene una temporada de navegación limitada. Sin embargo, el aumento de las temperaturas y el progresivo deshielo están ampliando las posibilidades de utilización de este corredor.
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, el comercio internacional por esta ruta quedó cada vez más concentrado en China y Rusia, mientras disminuyó la participación de compañías occidentales debido a las sanciones y al escenario geopolítico.
Una ruta estratégica para China y Rusia
El tránsito por el Ártico permite a Rusia colocar sus recursos energéticos en el mercado chino y, al mismo tiempo, facilita a Beijing el acceso a determinados cargamentos de energía.
Un día después del recorrido del Christophe de Margerie, otro petrolero sancionado por Estados Unidos, el Arctic Mulan, llegó a la misma zona de Kamchatka. Permaneció allí durante varios días y luego emprendió viaje hacia el puerto chino de Beihai.
Los registros de navegación muestran que operaciones similares volvieron a realizarse durante julio. Desde septiembre pasado, una terminal ubicada en el sur de China comenzó además a recibir cargamentos de GNL ruso alcanzados por sanciones.
Las importaciones chinas de GNL procedente de Rusia aumentaron casi un 28% durante el primer semestre del año, según los datos citados en el informe, en un contexto marcado también por la interrupción de exportaciones de GNL desde Medio Oriente a raíz del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Aunque la actividad continúa representando una pequeña parte del comercio marítimo mundial y está muy por debajo del volumen que circula por el canal de Suez, su valor estratégico para Beijing y Moscú creció durante los últimos años.
Los proyectos de Rusia y China
El presidente ruso Vladimir Putin impulsa desde hace años el desarrollo de la Ruta Marítima del Norte como un corredor fundamental para el comercio y la explotación de los recursos energéticos del Ártico.
La vía tiene una extensión aproximada de 5.600 kilómetros a lo largo de la costa ártica rusa y conecta el mar de Bering con el mar de Barents.
China, en tanto, desarrolló durante años el concepto de una “ruta de la seda polar”, vinculada con su iniciativa de infraestructura de la Franja y la Ruta.
La inversión china en infraestructura ártica no alcanzó inicialmente las dimensiones previstas. Los elevados costos, las dificultades para navegar y las condiciones climáticas limitaron el crecimiento de la ruta.
La guerra en Ucrania y el retiro de empresas internacionales modificaron ese escenario y generaron un mayor espacio para la cooperación entre Beijing y Moscú.
Este fin de semana, la naviera Sea Legend, con sede en Singapur y administración china, prevé poner en marcha el primer servicio regular y estacional de transporte de contenedores entre China y Europa utilizando la RMN.
La compañía calcula un tiempo de tránsito de aproximadamente 20 días, cerca de la mitad del recorrido tradicional a través del canal de Suez. El objetivo es transportar vehículos eléctricos e híbridos, baterías de litio y productos relacionados con la energía solar.
Otra empresa china, New New Shipping, incorporó durante el mes pasado una nueva conexión entre Tianjin y Murmansk, considerado el principal puerto ártico de Rusia.
En total, se espera que al menos seis compañías navieras chinas realicen más de 50 viajes durante esta temporada por la ruta, con buques portacontenedores, graneleros y embarcaciones multipropósito.
La mayor parte de esos recorridos estará vinculada con el intercambio comercial entre China y Rusia.
El tránsito marítimo alcanzó niveles récord
Los tránsitos completos por la Ruta Marítima del Norte llegaron a un récord durante el año pasado, con 103 viajes.
Durante los últimos tres años creció especialmente la circulación de buques cisterna y metaneros de GNL, impulsada por el fortalecimiento de los vínculos económicos y geopolíticos entre Moscú y Beijing.
El aumento de la actividad también está relacionado con la expansión de la llamada flota paralela, integrada en muchos casos por barcos antiguos que utilizan distintos mecanismos para evitar controles y sanciones.
Especialistas citados en el informe advierten que esta situación puede aumentar los riesgos ambientales en una región particularmente vulnerable.
También existen señalamientos sobre la participación de empresas chinas en el suministro de equipos para Arctic LNG-2, un proyecto fuertemente sancionado por Estados Unidos. Los inversores extranjeros vinculados al emprendimiento, entre ellos compañías estatales chinas, TotalEnergies y un consorcio japonés, congelaron o vendieron sus participaciones.
La preocupación de Estados Unidos y Europa
El crecimiento de la cooperación entre China y Rusia en el Ártico también genera preocupación en Estados Unidos y Europa.
Autoridades occidentales siguen de cerca la expansión de las operaciones marítimas de ambos países y la posibilidad de que el incremento del comercio pueda derivar en una mayor cooperación en materia de seguridad.
La Unión Europea advirtió sobre un posible uso estratégico de las rutas y cadenas de suministro del Ártico, mientras que desde la OTAN señalaron la necesidad de coordinar respuestas ante el creciente acceso de Rusia y China a la región.
También generan atención algunas actividades de investigación desarrolladas por China en el Ártico, debido a que podrían proporcionar información aprovechable con fines militares. Beijing rechaza esas acusaciones y sostiene que sus operaciones buscan promover la paz, la estabilidad y el desarrollo sostenible.
Moscú mantiene una postura cautelosa frente a una eventual expansión de la presencia china en materia de seguridad, aunque continúa considerando a Beijing un comprador estratégico de energía y un socio para el desarrollo de la ruta.
Una vía todavía condicionada por el clima
El crecimiento de la Ruta Marítima del Norte continúa limitado por factores climáticos, costos y riesgos de navegación.
El tránsito requiere autorización de una agencia dependiente de Rosatom, mientras que la temporada disponible para navegar sigue siendo limitada y las condiciones pueden cambiar rápidamente. Incluso durante el verano, algunos barcos pueden quedar atrapados en el hielo y necesitar asistencia de rompehielos.
A esto se suman los riesgos ambientales derivados de posibles derrames de petróleo y otros accidentes en una región donde las operaciones de emergencia son especialmente complejas.
Sin embargo, el progresivo deshielo del Ártico podría ampliar las temporadas de navegación durante las próximas décadas y generar nuevas alternativas para el transporte internacional.
China busca aprovechar esa posibilidad. La naviera Sea Legend pretende alcanzar una navegación durante todo el año por la ruta durante la próxima década.
Mientras tanto, otros países asiáticos también analizan incrementar su participación. La empresa surcoreana PanStar prepara un viaje de prueba desde Busan hacia Europa a través de la RMN, previsto para el 22 de agosto.
El crecimiento de estas operaciones muestra que la Ruta Marítima del Norte todavía es un corredor limitado y estacional, pero comienza a ganar importancia dentro del comercio energético y marítimo entre Asia y el Ártico ruso.
