La investigación por tráfico internacional de drogas sintéticas terminó con ocho procedimientos, siete en la Ciudad de Buenos Aires y uno en Salta. Hay tres detenidos, entre ellos un ciudadano mexicano señalado como integrante de una organización que buscaba introducir estupefacientes al país. El cargamento había llegado oculto dentro de una camioneta transportada en barco desde Europa.
Una investigación por tráfico internacional de drogas sintéticas derivó en el mayor decomiso de MDMA registrado hasta el momento en Argentina. El operativo incluyó ocho allanamientos: siete realizados en distintos domicilios de la Ciudad de Buenos Aires y uno en la provincia de Salta.
Como resultado de los procedimientos, fueron detenidos tres hombres, de nacionalidades mexicana, argentina y venezolana, quienes, según la investigación, habrían cumplido diferentes funciones dentro de la organización investigada.
La causa fue llevada adelante por la Policía Federal Argentina (PFA), a través del Departamento Federal de Investigaciones (DFI), bajo la intervención de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR).
De acuerdo con lo informado por el Ministerio de Seguridad Nacional, la pesquisa comenzó a partir de alertas proporcionadas por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) sobre una organización de origen mexicano que presuntamente intentaba ingresar grandes cantidades de drogas sintéticas a la Argentina mediante transporte marítimo.
El resultado central de la investigación fue el secuestro de 52 kilos de MDMA en estado de máxima pureza, una sustancia empleada para fabricar éxtasis.
Los análisis de laboratorio citados por las autoridades determinaron que el volumen de droga incautado permitiría elaborar aproximadamente un millón de pastillas, con un valor estimado de 18 millones de dólares.
Ocho allanamientos y tres detenidos
Los procedimientos realizados en la Ciudad fueron ordenados por el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 2, interinamente a cargo de Gustavo Meirovich, con intervención de la Secretaría N° 4, encabezada por Agustín Acuña.
En total se concretaron ocho allanamientos, siete en CABA y uno en Salta.
Durante los operativos fueron detenidos tres hombres que, de acuerdo con la pesquisa, tenían diferentes responsabilidades dentro de la estructura investigada.
El ciudadano mexicano habría viajado a la Argentina para recibir la camioneta que transportaba la droga. El argentino habría estado relacionado con tareas de seguridad y logística, mientras que el ciudadano venezolano habría intervenido en la entrega de dinero al agente encubierto que participó de la investigación.
Además, los investigadores secuestraron cinco teléfonos celulares, tickets de viaje, documentación y otros elementos considerados de interés para la causa.
Uno de los puntos relevantes del expediente se encuentra relacionado con Villa Urquiza, donde la organización tenía previsto trasladar y desarmar la camioneta utilizada para transportar el cargamento.
Según la información oficial, el ciudadano mexicano detenido se había presentado en la Zona de Resguardo de ARCA, ubicada en el partido bonaerense de Zárate, con el objetivo de verificar que la camioneta estuviera allí y coordinar su traslado hacia un taller mecánico situado en Villa Urquiza.
Sin embargo, la operación no llegó a concretarse porque en ese momento la organización no disponía del efectivo necesario para abonar la operación.
Una camioneta que llegó desde Bélgica
La pesquisa había comenzado a concentrarse en una camioneta que había sido transportada en un buque que partió desde Bélgica con destino a la Argentina.
El barco terminó en una zona franca de Zárate, luego de que se produjeran inconvenientes dentro de la cadena logística local.
Con la información obtenida durante la investigación, los agentes determinaron que el vehículo podía contener aproximadamente 20 kilos de droga.
Con intervención judicial y en coordinación con la Dirección de Narcotráfico de ARCA, los investigadores localizaron la camioneta y realizaron una inspección utilizando escáneres no intrusivos.
El análisis detectó diferentes densidades anómalas dentro de la estructura del vehículo, por lo que los agentes profundizaron la revisión.
Primero inspeccionaron el tanque de combustible, donde encontraron 38 botellas plásticas que contenían una sustancia sólida, granulada y cristalina.
El análisis orientativo arrojó resultado positivo para MDMA y estableció un peso de 20 kilos.
Pero la revisión del vehículo permitió descubrir que el cargamento era considerablemente mayor.
Cuando los investigadores desmontaron los paneles laterales internos y las puertas de la camioneta, encontraron otros 49 bultos rectangulares, envueltos en nylon y cinta adhesiva negra.
En esos paquetes había otros 32 kilos de MDMA.
De esta manera, el total de droga retirada del vehículo ascendió a 52 kilos.
Cómo continuó la investigación después del hallazgo
Una vez extraída la droga, los investigadores decidieron reemplazar el cargamento para continuar con la pesquisa mediante una entrega vigilada.
Para seguir los movimientos de la organización, la camioneta fue equipada de manera oculta con dispositivos de rastreo satelital y quedó preparada para ser entregada a integrantes del grupo investigado.
La operación contemplaba además el pago de un adelanto en efectivo a través del sistema informal conocido como Hawala, con la participación de un emisario de nacionalidad venezolana.
La investigación también permitió establecer que el ciudadano mexicano señalado como receptor de la camioneta había llegado a la Argentina acompañado por un argentino que años atrás había vivido en Playa del Carmen, México.
Los investigadores identificaron además al mexicano mediante el apodo de “Buen Rostro” y relacionaron su procedencia con Zapopan, en el estado mexicano de Jalisco.
El rol del agente encubierto
De acuerdo con el Ministerio de Seguridad Nacional, la investigación incluyó tareas de campo, análisis de información y la participación de un agente encubierto.
El agente se presentó como un supuesto facilitador logístico de la organización y permitió avanzar en la reconstrucción de las operaciones vinculadas con el cargamento.
La causa contó además con el apoyo del Centro Regional de Información y Análisis sobre Crimen Organizado (CRIACO).
Se trata de una iniciativa respaldada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y por la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) de la Embajada de Estados Unidos.
El operativo terminó con el secuestro de 52 kilos de MDMA, una cantidad que las autoridades presentaron como el mayor decomiso de esta sustancia registrado en la historia argentina.
