El argentino lamentó la falta de flexibilidad en una maniobra de emergencia durante un accidente y aseguró que la sanción sufrida en Zandvoort fue excesiva para las condiciones de la pista.
Una penalización que condicionó toda la carrera
El punto de inflexión de la competencia ocurrió en las primeras vueltas, en medio de un incidente protagonizado por Max Verstappen. Con el objetivo de esquivar la zona de peligro y evitar un impacto mayor, Colapinto realizó una maniobra en la que adelantó a Yuki Tsunoda bajo un escenario de banderas amarillas.
La decisión de la FIA no tardó en llegar: un drive-through y la quita de dos puntos en su superlicencia. El castigo hundió al piloto argentino al fondo de la clasificación, privándolo de cualquier opción de pelea en pista. Finalmente, cruzó la meta en el 14° puesto de una carrera que tuvo a Lando Norris como ganador, escoltado por Kimi Antonelli y George Russell.
El descargo del piloto de Alpine
Visiblemente molesto con el criterio arbitral, Colapinto no se guardó nada al término de la competencia: “Es bastante, bastante injusta. Muy dura, es extremadamente dura la penalización”, señaló con contundencia.
El argentino argumentó que el contexto de la pista exigía una reacción inmediata para preservar la seguridad: «Si bien son las reglas, se puede dar margen en algunas cosas. Era mucho más peligroso clavar los frenos en la mitad de la recta. La bandera amarilla llegó tarde», explicó, reclamando mayor flexibilidad y criterio por parte de los comisarios.
Pese a la frustración por el rendimiento condicionado y la falta de velocidad en curvas para recuperar terreno, el argentino ya dio vuelta la página con la mente puesta en la próxima cita del calendario: «Trabajaremos para volver más fuertes en Monza».
