La reapertura del Senado bonaerense dejó fuertes cruces entre dirigentes oficialistas. Las declaraciones del exministro reavivaron la discusión sobre el liderazgo de Axel Kicillof.
La primera sesión del Senado bonaerense del año terminó convirtiéndose en un nuevo escenario de la disputa interna que atraviesa el peronismo provincial.
Sergio Berni fue uno de los protagonistas de la jornada al cuestionar la actitud de Axel Kicillof respecto a Cristina Fernández de Kirchner y mantener un tenso intercambio con la vicegobernadora Verónica Magario, quien decidió interrumpir su intervención cuando superó el tiempo reglamentario.
El episodio volvió a poner bajo la lupa el recorrido político del exministro.
En los últimos años Berni cuestionó públicamente a La Cámpora, marcó diferencias con el kirchnerismo y llegó a afirmar que había tomado distancia de ese espacio político.
Sin embargo, meses atrás sorprendió al elogiar a Kicillof, al sostener que era el dirigente con mayor proyección presidencial dentro del peronismo y asegurar que lo respaldaría «con los ojos cerrados».
Ese contraste entre declaraciones vuelve a alimentar la discusión interna del oficialismo, justo cuando distintos sectores comienzan a posicionarse de cara al futuro político del espacio.
La jornada también estuvo marcada por los reclamos de Mario Ishii para acelerar proyectos de emergencia sanitaria y alimentaria, sumando nuevas críticas sobre la situación social que atraviesa la provincia.
Con la Legislatura nuevamente en funcionamiento, el oficialismo enfrenta ahora un doble desafío: gestionar una provincia atravesada por dificultades económicas mientras intenta contener una interna que cada vez resulta más visible.
