La caída de la Ley de Tierras abrió una disputa interna por las responsabilidades y obligó al Ejecutivo a redefinir el ritmo de las reformas para el segundo semestre. Santilli, Sturzenegger y Bullrich quedaron bajo la lupa, mientras crece la tensión con los gobernadores y dentro del oficialismo.
El revés que sufrió el Gobierno en el Senado con la Ley de Tierras excedió el plano parlamentario y abrió una discusión interna sobre los errores de estrategia, las responsabilidades y el rumbo que deberá adoptar el Ejecutivo durante los próximos meses.
En medio de las críticas, distintos sectores del oficialismo apuntaron contra funcionarios de peso. Al jefe de Gabinete, Diego Santilli, le cuestionaron no haber profundizado las negociaciones con los gobernadores. A Federico Sturzenegger, por impulsar proyectos de desregulación sin contemplar suficientemente el escenario político. Y a la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, por haber encarado algunas negociaciones por su cuenta y quedar expuesta tras la derrota.
Con el paso de los días, dentro del Gobierno comenzaron a admitir que el resultado fue consecuencia de varios factores. Santilli evitó profundizar el enfrentamiento con determinados gobernadores, mientras que Sturzenegger sostuvo una iniciativa que no contaba con los votos suficientes. Bullrich, en tanto, no logró contener el avance opositor, que terminó quedándose con una victoria parlamentaria contundente.
A esto se suma la demora en el desplazamiento de Manuel Adorni, una situación que, según distintas miradas dentro del oficialismo, terminó frenando durante más de 70 días parte de la gestión en un momento considerado clave después del impulso electoral.
Ahora, el Ejecutivo busca recuperar iniciativa y evitar que las dificultades parlamentarias se traduzcan en un retroceso político.
Santilli y la negociación con los gobernadores
Santilli llegó a la Jefatura de Gabinete en medio de un escenario marcado por el ajuste, las disputas internas y la competencia por espacios de poder.
El funcionario no tenía inicialmente previsto ocupar ese cargo, ya que su objetivo era continuar al frente del Ministerio del Interior, desde donde tenía influencia sobre organismos como ANSES y RENAPER.
Este miércoles, Santilli estará en Misiones junto a los gobernadores del norte, en una reunión que tendrá como uno de sus ejes la negociación por la Ley de Zona Fría.
El Gobierno pretende avanzar con el objetivo de reducir el esquema de subsidios, mientras que los mandatarios del Norte Grande reclaman una compensación mediante un régimen para las denominadas Zonas Cálidas, debido al mayor consumo energético durante los meses de temperaturas elevadas.
La discusión se da en un contexto en el que varios gobernadores aliados reclaman garantías antes de acompañar los proyectos oficiales.
“Cada vez que jugaron bien, después se sintieron traicionados. Y ahora con el viento a favor, valdrá el doble”, reconoció un senador libertario citado en el análisis.
Sturzenegger, bajo la lupa
Otro de los principales focos de tensión quedó puesto sobre Federico Sturzenegger, cuyos proyectos de desregulación son conocidos desde hace meses.
El ministro mantuvo durante buena parte del año un vínculo directo con Javier Milei y mostró públicamente avances de las iniciativas en las que trabajaba junto al Presidente.
Sin embargo, después del traspié legislativo, su figura quedó en el centro de las críticas internas. Su relación directa con Milei, sin demasiados intermediarios, también generó malestar y recelos dentro del gabinete.
Este martes, Sturzenegger pasó por la Casa Rosada para reunirse con Karina Milei y los Menem, donde volvió a explicar los proyectos que tiene preparados. Sin embargo, no se establecieron fechas concretas para el envío de esas iniciativas al Congreso.
El ritmo que tendrán esas reformas durante los próximos seis meses es uno de los principales interrogantes que enfrenta actualmente el Gobierno.
Los sectores que buscan reducir la influencia de Sturzenegger sobre Milei deberán enfrentar, de todos modos, un obstáculo importante: ambos mantuvieron conversaciones durante todo el fin de semana, incluso después de la derrota en el Senado.
Bullrich y las dificultades para conseguir votos
Patricia Bullrich también quedó expuesta tras el resultado parlamentario. Una de las dificultades que enfrenta el oficialismo es que intenta aprobar iniciativas en el Congreso sin contar con una mayoría propia.
Dentro del entorno presidencial existe además una coincidencia: las críticas no deberían dirigirse directamente contra Milei, por lo que las responsabilidades terminan concentrándose sobre los funcionarios que integran su equipo.
En ese contexto, generó ruido la decisión de la Secretaría General de la Presidencia de establecer que los proyectos deberán pasar por la mesa política antes de avanzar.
La medida generó interrogantes dentro del oficialismo acerca de si se trata simplemente de una forma de ordenar la estrategia legislativa o si también busca limitar los canales directos de algunos funcionarios con el Presidente.
Las reformas que quedaron pendientes
El propio Sturzenegger había anticipado el alcance que esperaba para la primera mitad del año.
El 4 de junio, durante una entrevista en Infobae, sostuvo que el primer semestre de 2026 sería el período con mayor cantidad de reformas estructurales desde 1989 y que representaría uno de los mayores éxitos de la gestión.
Sin embargo, ese escenario no se concretó.
El proyecto que logró avanzar parcialmente en el Senado, vinculado con dos capítulos de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, dejó de ocupar un lugar prioritario dentro de la agenda oficial.
“No los freezamos, pero no son prioritarios”, señalaron desde el Gobierno. Todo indica que esos puntos quedarán relegados durante un período prolongado.
La inflación también condiciona al Gobierno
Las dificultades de la agenda legislativa se combinan con otro dato que genera preocupación dentro del oficialismo: la evolución de la inflación.
En diciembre de 2025, Milei había asegurado durante una participación en el streaming Carajo que la inflación podría converger hacia cero durante 2026 y que para agosto comenzaría con ese número.
El dato correspondiente a julio será difundido este jueves y las proyecciones privadas anticipan un resultado que podría comenzar con un 2.
La inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que alcanzó el 2,9% en julio, fue considerada una señal negativa antes de la publicación del indicador nacional.
La consultora PxQ, encabezada por Emanuel Álvarez Agis, también anticipó una cifra elevada para el índice nacional.
En este escenario, una eventual aceleración de los precios podría complicar las discusiones internas sobre el rumbo económico. Algunos sectores esperan que el ministro de Economía, Luis Caputo, priorice una mejora de la actividad, incluso si eso implica tolerar algunos puntos adicionales de inflación.
El límite para flexibilizar el crédito en dólares
Otro de los temas que permanece bajo análisis es la posibilidad de que los bancos puedan utilizar dólares actualmente inmovilizados en plazos fijos para ampliar el crédito.
Sin embargo, en el Ministerio de Economía reconocen que avanzar con esa medida no dependería exclusivamente de una decisión presidencial.
La implementación requeriría una modificación legal y, por el momento, ese proyecto no forma parte de la agenda del Gobierno.
Así, entre las dificultades para reunir apoyos en el Congreso, las tensiones internas y una inflación que todavía no alcanzó el nivel esperado por el oficialismo, el Ejecutivo comienza a redefinir su estrategia para el segundo semestre.
El desafío será recuperar capacidad de gestión, ordenar las relaciones dentro del Gobierno y, al mismo tiempo, construir acuerdos con los gobernadores y los bloques legislativos para evitar nuevos traspiés parlamentarios.
