Un repaso por el establecimiento de la Capital Federal que funcionó como refugio creativo para Jorge Luis Borges, quien ejerció funciones allí durante casi una década.
Inaugurada formalmente en el año 1927, esta institución ocupa un lugar fundamental en el mapa cultural al constituirse de forma indiscutible como la biblioteca municipal pionera de la Ciudad. Su relevancia internacional radica de manera directa en haber cobijado en sus instalaciones al célebre literato Jorge Luis Borges, quien se desempeñó como empleado del lugar entre 1937 y 1946, utilizando sus momentos de descanso para desarrollar su obra literaria.
Los registros históricos señalan que fue precisamente en la terraza de esta edificación donde Borges concibió y dio vida al emblemático relato “Las ruinas circulares”. El propio autor manifestaría posteriormente que ninguna otra creación posterior igualó los niveles de intensidad experimentados durante la gestación de dicha obra.
En la actualidad, la planta superior de la propiedad ha sido reconvertida en el Espacio Borges, un sector que cuenta con cinco salas destinadas a repasar las distintas facetas del escritor, preservando intacto el despacho donde leía y redactaba. En este recinto se custodian su escritorio original y su máquina de escribir, junto con un valioso archivo fotográfico aportado por Sara Facio y Eduardo Grossman.
