La Ciudad protegió de urgencia una casona de la calle Nueva York para evitar que las piquetas la borren del mapa. Los vecinos ganan una batalla clave contra el avance del cemento.
El avance descontrolado de las constructoras acaba de chocar de frente contra la identidad de uno de los barrios más buscados de la Capital. Tras un intento de demolición total, el Gobierno porteño tuvo que intervenir de urgencia para blindar el chalet de Nueva York 4639, un emblema que representa exactamente lo que Villa Devoto no quiere perder: casas bajas, jardines y estilo propio.
La jugada maestra llegó a través de una resolución oficial que le otorga «protección cautelar». ¿Qué significa esto? Que no se puede tocar ni un solo ladrillo sin pasar por un filtro riguroso. La propiedad ya estaba bajo la lupa por una causa judicial y el Consejo de Asuntos Patrimoniales fue tajante: este inmueble tiene un valor arquitectónico que no se puede negociar por metros cuadrados de departamentos.
Es una victoria que se festeja en las veredas de la Comuna 11, donde la «identidad de barrio» parece ser un concepto en peligro de extinción. El dictamen técnico destaca la autenticidad del chalet y su importancia para mantener la escala residencial de la zona. Mientras en otras esquinas las piquetas no perdonan, acá se plantó bandera para que el Registro de Obras y Catastro bloquee cualquier intento de «modernización» forzosa.
Ahora la pica está entre los que defienden el patrimonio histórico y los que ven en cada jardín una oportunidad de negocio inmobiliario. La Secretaría de Desarrollo Urbano ya notificó que cualquier modificación queda totalmente prohibida, reforzando un Código Urbanístico que muchas veces parece permeable, pero que esta vez se puso del lado de la historia.
¿Es este el camino para salvar la cara de Buenos Aires o estamos frenando el progreso de la Ciudad? La grieta entre el cemento y la historia está más viva que nunca.
