La Cámara del Trabajo revocó la cautelar que frenaba los cambios en las leyes laborales y Milei asegura que ya nada detendrá su plan.
Un giro inesperado en los tribunales porteños acaba de patear el tablero de las relaciones de trabajo en Argentina. La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo decidió dar marcha atrás con la medida que mantenía congelada la reforma laboral, permitiendo que 82 artículos clave vuelvan a tener vigencia inmediata y desatando un clima de máxima tensión en las calles de la Ciudad.
La resolución de la Sala VIII, firmada por los jueces María Dora González y Víctor Arturo Pesino, le devolvió el oxígeno al oficialismo al modificar el alcance técnico de la apelación presentada por el Estado. Esto significa que, mientras se discute si la ley es constitucional o no, las empresas ya pueden empezar a aplicar las nuevas reglas de juego que el sindicalismo tildó de «avasallamiento».
Javier Milei no tardó en subirse al ring digital para celebrar la noticia, afirmando que «no podrán detener el crecimiento». Para la Casa Rosada, este fallo es el certificado de defunción de la resistencia judicial que venía frenando uno de los pilares de su gestión. Sin embargo, para los trabajadores, el lunes arranca con una incertidumbre total sobre sus derechos adquiridos.
La polémica está servida: ¿Es una modernización necesaria para generar empleo o una invitación al despido libre? Los pasillos de los tribunales de la calle Lavalle son ahora el epicentro de una batalla que promete escalar a la Corte Suprema. Mientras tanto, el Gobierno pisa el acelerador para que los cambios se sientan en la economía real antes de que aparezca un nuevo freno.
Con la cautelar caída, la pelota vuelve al campo de los sindicatos, que ya analizan medidas de fuerza para responder a lo que consideran un golpe directo al bolsillo y a la estabilidad laboral.
