El defensor de San Lorenzo lanzó una advertencia letal para el crack brasileño antes del cruce por Sudamericana en el Nuevo Gasómetro.
La previa del duelo entre San Lorenzo y Santos estalló por los aires tras las declaraciones de Jhohan Romaña, quien no tuvo piedad al avisar que Neymar sentirá el rigor del fútbol argentino. En Boedo el clima está que arde y el central colombiano ya dejó en claro que las chapas del crack internacional no intimidan a un equipo que sale a jugar con el cuchillo entre los dientes.
Después de ser la figura contra Platense, Romaña se sacó el cassette y puso en guardia al ex Barcelona. El mensaje es directo: en la cancha no hay jerarquías que valgan y, si el crack del Peixe intenta tirar una gambeta de más, se va a encontrar con la muralla azulgrana. La frase «si toca meterle, le vamos a meter» ya recorre las redes y divide a los hinchas entre los que bancan el juego fuerte y los que temen un papelón internacional.
El colombiano, que viene de clausurar su área con nueve despejes y un despliegue físico envidiable, también aprovechó para blindar al técnico Gustavo Álvarez. Al calificarlo como un «genio», el defensor marca la cancha en un club que siempre es un hervidero político, dejando en claro que el plantel está a muerte con el actual proyecto táctico.
Mientras Boca y River miran de reojo al central para el próximo mercado, Romaña prefiere concentrarse en el duelo del martes a las 19. El mensaje de «gladiadores» que trabajan en la adversidad no es solo para la tribuna, es un aviso para todo el continente de que San Lorenzo no piensa regalar ni un centímetro de césped en su casa.
La pregunta que circula en cada esquina de la Ciudad es inevitable: ¿alcanza con la «garra» para frenar a un jugador de elite o Romaña se está comprando un problema antes de tiempo? La tensión crece minuto a minuto y el Nuevo Gasómetro promete ser una caldera donde se verá si el rigor físico logra doblegar al talento brasileño.
El desafío está planteado y la mecha encendida para un partido que promete ser una guerra futbolística. Ahora queda ver si el central cumple su promesa o si la magia de Neymar termina silenciando a todo Boedo en una noche que será para el infarto.
