Tras el estruendo de los motores en plena Ciudad, el piloto argentino rompe el ayuno de carreras provocado por la guerra en Medio Oriente y se prepara para el desafío en Estados Unidos.
El rugido del Williams en las calles porteñas todavía resuena, pero la verdadera acción vuelve a las pistas oficiales. Franco Colapinto pone fin a una espera insoportable de cinco semanas, generada por la suspensión de los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita ante la falta de seguridad por el conflicto bélico. La Fórmula 1 tuvo que guardar los motores y dejar a los fanáticos masticando bronca por un bache en el calendario que nadie vio venir.
La cancelación definitiva de las citas en el desierto por el riesgo de ataques dejó el Mundial 2026 con 22 fechas, obligando al pibe de Pilar a mantenerse enfocado solo con simuladores y exhibiciones como la del último domingo. El Road Show en Buenos Aires sirvió para calmar las ansias, pero ahora llega la hora de la verdad en Miami, un circuito que no perdona errores y donde la presión será máxima.
El cronograma en Florida arranca este viernes 1 de mayo con las prácticas y la clasificación Sprint. Con el antecedente de un receso tan largo, la incertidumbre sobre el ritmo de competencia de Colapinto es el tema de debate en cada café porteño. ¿Le pasará factura el parate obligado o la energía del público argentino lo catapultará a los puntos?
Miami será el termómetro para medir si el talento nacional puede sostenerse en la elite tras un mes de inactividad forzada por la política internacional. El domingo a las 17.00, la Argentina se paraliza frente a la pantalla para ver si el fenómeno Colapinto es capaz de domar el asfalto estadounidense después del show que paralizó la Ciudad.
