El Presidente rompe el protocolo y se mete en Diputados para custodiar a su jefe de Gabinete en medio del escándalo por enriquecimiento ilícito.
La política nacional se traslada al Congreso con una movida que ya genera chispazos en toda la Ciudad. Javier Milei decidió escoltar personalmente a Manuel Adorni en su informe de gestión, un gesto de lealtad absoluta que muchos leen como un desafío directo a la Justicia. Mientras las encuestas marcan un desgaste por los constantes escándalos, el líder libertario redobla la apuesta y se planta junto a su funcionario más cuestionado.
No es una semana cualquiera para el bolsillo de los porteños, pero la agenda oficial parece más enfocada en la defensa propia que en la crisis de la calle. Antes del show en el Congreso, el Presidente se dedicará a disertar sobre teorías económicas en el Palacio Libertad. La pregunta que recorre cada café de Buenos Aires es una sola: ¿es apoyo político o un manotazo de ahogado para frenar la caída en los sondeos?
El despliegue del miércoles en Diputados promete ser un ring televisado. Adorni, que viene esquivando las balas por su crecimiento patrimonial, tendrá que dar explicaciones bajo la mirada atenta de su jefe. Esta sobreprotección presidencial es inédita y pone bajo la lupa la transparencia que el espacio prometió durante la campaña.
Con el feriado del 1 de mayo a la vuelta de la esquina, el Gobierno intenta cerrar abril retomando una iniciativa que parece habérsele escapado de las manos. Mientras tanto, los investigadores judiciales siguen de cerca los movimientos de la Jefatura de Gabinete.
¿Estamos ante un acto de justicia o ante un blindaje para los amigos del poder? La respuesta se definirá entre los pasillos del Congreso y la opinión de una sociedad que ya no compra espejitos de colores.
