La Casa Nacional del Bicentenario abre sus puertas a una intervención de «exploraciones somáticas» que promete dividir aguas entre los vecinos porteños.
Este sábado a las 18, Riobamba 985 se convertirá en el escenario de una experiencia que desafía lo convencional bajo el nombre de Ana Quirós y Federico Klarich. En el marco de la muestra de Alberto Sassani, los artistas pondrán el cuerpo para cuestionar la fragilidad y la estructura, en una puesta que no dejará a nadie indiferente.
La propuesta, financiada con recursos públicos en un espacio nacional, reabre el eterno debate sobre qué consideramos cultura y qué es simplemente una provocación estética. Mientras algunos celebran la vanguardia en el corazón de Recoleta, otros se preguntan si este tipo de intervenciones somáticas realmente conectan con el ciudadano de a pie que camina por la zona.
Buenos Aires siempre fue la capital del teatro y el arte disruptivo, pero la performance de cuerpos en movimiento suele generar chispas entre los espectadores más tradicionales y los que buscan lo nuevo a cualquier costo. ¿Es arte o es una puesta en escena que solo entienden unos pocos privilegiados?
La cita es puntual y gratuita, lo que garantiza una mezcla explosiva de público en la sala principal. Los performers prometen una «intervención» que romperá con la pasividad del espectador habitual de los museos del centro porteño.
Queda ver si la Casa del Bicentenario termina aplaudiendo de pie o si la gente sale más confundida de lo que entró a esta exploración de los sentidos.
