Después de tres semanas de ausencia y mucha preocupación en la calle, «La Chiqui» anunció que le gana a la enfermedad y retoma sus clásicas mesazas.
Buenos Aires estaba en vilo por la salud de su máxima figura. Mirtha Legrand finalmente rompió el silencio para confirmar que la bronquitis que la mantuvo en reposo quedó atrás, aunque el motivo de su recaída generó chispas: la conductora culpó directamente a la refrigeración extrema de un teatro porteño. ¿Es posible que a los 99 años se siga descuidando así a nuestras figuras o es Mirtha la que no conoce los límites?
Mientras Juana Viale le cuidaba el sillón en El Trece, los rumores sobre una recuperación más lenta de lo esperado corrían como pólvora por la Avenida Corrientes. Sin embargo, la diva fue tajante al confirmar que el bombardeo de antibióticos hizo efecto y que la semana que viene se vuelve a sentar a la cabecera, demostrando una voluntad que deja en ridículo a cualquier joven con un resfrío.
El debate en los cafés de la Ciudad es total: ¿Es un ejemplo de profesionalismo o es momento de que la diva descanse definitivamente? La noticia de su vuelta generó una ovación inmediata, pero también encendió las alertas sobre las condiciones en los teatros de la capital, donde el aire acondicionado parece no tener piedad ni con los espectadores ni con las estrellas.
A casi un siglo de vida, Legrand prepara su retorno triunfal. Algunos dicen que la televisión sin ella no existe, mientras otros sostienen que su familia debería ponerle un freno antes de que otro «enfriamiento» pase a mayores. La realidad es que Mirtha manda y el sábado que viene vuelve a prender la luz.
¿Estás de acuerdo con que Mirtha siga trabajando a este ritmo o pensás que ya es hora de que disfrute de su merecido descanso?
