Las matemáticas del torneo le dan un cachetazo a los hinchas de River que soñaban con el cruce en casa. Enterate por qué el duelo del año no se pisa en el Monumental.
El fútbol argentino vuelve a demostrar que nada es lógico y, a falta de una fecha para el cierre de la fase regular, se confirmó lo que nadie quería escuchar en Núñez: el Superclásico es imposible que se juegue en el Monumental. Tras el triunfo de Boca en Santiago del Estero, el abanico de llaves dejó a River sin la posibilidad de ser local ante su eterno rival en los playoffs.
La bronca de los hinchas millonarios estalla al ver cómo los números los dejan afuera de su propia cancha. Si River queda tercero en su zona, el reglamento dicta que deberá visitar la Bombonera para los cuartos de final. No hay vuelta atrás ni apelación posible; la ventaja de localía se le escurre a la Banda por la posición de Boca en la tabla.
En el caso de que los resultados acomoden a River en el segundo o cuarto puesto, la historia tampoco favorece al Monumental. Los dos gigantes porteños quedarían en lados opuestos del cuadro, lo que obligaría a que un hipotético choque se dé recién en la final y, por normativa, en territorio neutral. Núñez queda descartado por completo para este semestre.
El debate en los barrios de la Ciudad ya se siente. ¿Es justo este sistema de eliminación que priva al estadio más grande de Sudamérica de recibir el partido más importante? Mientras en La Boca celebran la posibilidad de recibir el clásico en su casa, en el resto de la Capital se discute si el formato del torneo beneficia más al azar que al mérito deportivo de la fase regular.
La pelota decidirá si habrá cruce en la Boca o en una provincia lejana, pero lo único seguro es que el Monumental este año mirará el Superclásico por televisión.
