Comodoro Py reactiva la lupa sobre el patrimonio del Jefe de Gabinete. Esta semana declaran testigos clave por refacciones de lujo y deudas bajo sospecha.
La tranquilidad de la Casa Rosada se sacude con el avance de la causa que investiga el vertiginoso crecimiento de los bienes de Manuel Adorni. El fiscal Gerardo Pollicita citó para estos días a contratistas y gestores inmobiliarios que deberán explicar cómo se pagaron las costosas obras en la vivienda del funcionario en un exclusivo country y las remodelaciones de su departamento en el barrio porteño de Caballito.
El lunes arranca con la declaración de un contratista vinculado a las refacciones en Exaltación de la Cruz. La Justicia busca el rastro del dinero: cuánto costó la obra, cómo se abonó y por qué esos montos no parecen cerrar con el sueldo declarado por el funcionario ante los organismos de control. No es solo pintura; se investiga una estructura de gastos que genera indignación en una sociedad ajustada.
El miércoles la cita es para un gestor que debe presentar facturas y registros de deudas. El expediente quema por un préstamo de 100.000 dólares que dos mujeres policías le habrían otorgado al actual Jefe de Gabinete para comprar su casa de fin de semana. Una maniobra financiera que, para muchos, tiene más olor a cuento que a realidad de mercado.
Como si fuera poco, la causa también le sigue el rastro a las vacaciones familiares. Punta Cana, Cancún y Nueva York figuran en una lista de siete viajes al exterior que no coinciden con el discurso de austeridad. Mientras el bolsillo de la gente no aguanta más, en Comodoro Py quieren saber quién pagó el show de millas del vocero devenido en ministro.
Adorni dice que tiene todo en regla, pero los peritos contables ya empezaron a revisar los números finos. ¿Podrá justificar la mansión y los viajes o estamos ante el primer gran escándalo de enriquecimiento del ciclo actual?
