A días del Mundial 2026, el técnico argentino sacudió el avispero y dejó afuera a ocho campeones del mundo. De Armani al Papu Gómez, nadie tiene el puesto comprado.
El sueño de defender la corona en Estados Unidos, México y Canadá arrancó con una decisión que divide a la Ciudad: la renovación generacional llegó para quedarse. Lionel Scaloni ya tiene en mente a sus 26 elegidos y, en el camino, decidió soltarle la mano a varios de los héroes que nos hicieron vibrar en Qatar, apostando a la frescura de nuevos talentos que la rompen en Europa.
La noticia cayó como una bomba en los cafés porteños. Franco Armani, el eterno guardián de River, fue la primera víctima del documento nacional de identidad; a sus 39 años, el recambio generacional no perdona. Pero no es el único: Germán Pezzella y Guido Rodríguez también quedaron en el camino, demostrando que la gratitud tiene un límite cuando se trata de la alta competencia.
El caso que más ruido genera es el de Paulo Dybala. La Joya, ídolo absoluto en la Roma, vuelve a pagar carísimo su fragilidad física y lleva más de un año sin ver la celeste y blanca. A esto se suma el retiro anunciado de Ángel Di María y la exclusión definitiva del «Papu» Gómez, quien parece haber cerrado su etapa en la Selección de la peor manera posible.
¿Quiénes vienen a ocupar esas sillas calientes? Scaloni puso el ojo en la juventud extrema. Nicolás Paz, la joya del Como italiano, y Giuliano Simeone, que heredó la garra del «Cholo», son las nuevas caras que prometen darle vértigo al equipo. También asoman nombres como Leonardo Balerdi y el goleador del Palmeiras, José López, que llega para pelearle el puesto a los de arriba.
La polémica está instalada en cada esquina de Buenos Aires: ¿Es el momento de jubilar a los campeones o Scaloni está siendo demasiado cruel con los que le dieron la gloria? La presión por el bicampeonato es total y el margen de error para los nuevos convocados será nulo desde el primer minuto del 19 de junio.
La lista definitiva está al caer y el debate no para de crecer entre los hinchas que exigen resultados. Scaloni ya movió su pieza en el tablero; ahora el tiempo dirá si estos «nuevos soldados» están a la altura de la historia.
