La decisión de suspender la escolta militar en el estrecho de Ormuz desplomó el precio del crudo y disparó las acciones en todo el planeta.
El tablero mundial se dio vuelta por completo este miércoles y la noticia sacude las pizarras de la City porteña. Donald Trump metió un volantazo geopolítico al quitar la custodia militar en la vía marítima clave de Ormuz, provocando que el barril de petróleo se hunda más de un 10% y rompa el piso de los 100 dólares, una cifra que hasta ayer parecía imposible de perforar.
Mientras el crudo WTI cotiza por debajo de los 92 dólares, las bolsas de Europa y Asia celebran con subas que superan el 3%, demostrando que el mercado estaba sediento de un shock de este tipo. Los analistas locales miran con lupa cómo impactará esto en el precio de los combustibles en nuestras estaciones de servicio, donde la presión siempre es hacia arriba a pesar de lo que pase en el mundo.
Los bonos argentinos no se quedaron atrás y ya muestran signos verdes en el exterior, empujando el riesgo país hacia los 550 puntos básicos. Es una jornada de euforia financiera que contrasta con la realidad de los surtidores, donde el vecino de a pie espera ver si esta caída estrepitosa del petróleo se traduce en algún alivio real para el bolsillo o si, como siempre, el beneficio se queda en el camino.
El gas natural también sigue la tendencia bajista, cayendo por debajo de los 3 dólares, lo que configura un escenario de energía barata a nivel global. En Buenos Aires, el debate se enciende: si el mundo se abarata, ¿por qué acá seguimos pagando tarifas y naftas de lujo? La jugada de Trump cambió las reglas del juego y ahora la pelota está del lado de las petroleras locales.
Resta ver si este veranito financiero tiene patas cortas o si es el inicio de una nueva etapa de precios bajos que ayude a domar la inflación. Por ahora, los mercados festejan, pero el ciudadano común mira con desconfianza mientras los números de las pantallas de Wall Street vuelan.
