En su nuevo programa, la modelo sorprendió al hablar con naturalidad sobre su intimidad junto a su hermana Geraldine. «O te guiás sola», lanzó Nicole al reflexionar sobre el placer femenino y el autoconocimiento.
Acostumbrada a los flashes por su carrera en las pasarelas o sus disputas familiares, Nicole Neumann mostró esta vez una faceta mucho más espontánea y frontal. Durante la última emisión de su ciclo de streaming, “Solo con Nicki”, la conductora se alejó de su perfil más reservado para abordar el placer personal y la sexualidad femenina sin vueltas. Entre risas y complicidad con su hermana Geraldine, Nicole confesó que utiliza juguetes sexuales y reivindicó la importancia de la autosatisfacción: “¿Quién no tiene uno, chicas?”, disparó, generando una ola de comentarios y viralización en las redes sociales.
El ida y vuelta comenzó cuando una panelista consultó directamente sobre el autoconocimiento. Lejos de esquivar el tema, Nicole confirmó poseer un juguete sexual con humor y naturalidad. Geraldine Neumann, por su parte, reforzó la idea de que conocerse a una misma es la base para guiar a la pareja en la intimidad y evitar fingir situaciones. «O te guiás sola», remató la modelo, subrayando la autonomía del placer femenino en una charla que buscó romper viejos tabúes.
Pero no todo fue sexualidad en el programa. La emisión también tuvo un fuerte componente nostálgico cuando las hermanas recordaron el pasado de Nicole como cantante. La presencia en el estudio de Helena, hija de Geraldine, sirvió de disparador para revivir el clásico “Déjame soñar”, la cortina musical de la icónica serie Amigovios que Nicole compuso cuando apenas tenía 13 años. «Tocado y cantado por ellos hasta parece un temón», bromeó la modelo, visiblemente conmovida por la vigencia de aquel hit de su disco Primer Amor.
Entre anécdotas de los años 90 y la posibilidad de remixar sus canciones para que suenen en los boliches actuales, las hermanas Neumann demostraron una química inmejorable. El programa cerró con un momento de risas cuando Nicole, distraída, ignoró una pregunta de su hermana, justificándose con una frase bien de época: «¡Fue una ghosteada tremenda, pero involuntaria!».
