El conductor de eltrece abandonó la gran fiesta de la televisión visiblemente decepcionado tras perder la estatuilla ante Guido Kaczka, encendiendo la polémica sobre los criterios de votación de los miembros de APTRA.
La entrega de los Premios Martín Fierro de Televisión Abierta 2026 dejó una fuerte polémica detrás de escena que quiebra la falsa armonía del espectáculo nacional. El actor y conductor Darío Barassi se convirtió en el protagonista del gran desplante de la noche al retirarse de la gala inmediatamente después de que se anunciara el ganador en su categoría. Los comentarios en los pasillos de eltrece confirman que la molestia por el resultado salpicó la interna de la propia emisora.
El detonante del conflicto fue la consagración de Guido Kaczka en el rubro de Labor en Conducción Masculina por el ciclo «Buenas noches familia». De acuerdo con los datos filtrados tras la ceremonia, el conductor de «Ahora caigo» consideraba que su desempeño anual era merecedor del galardón, por lo que la decisión de la entidad periodística generó un fuerte malestar que dinamitó el resto de la velada para su entorno.
Los testigos presenciales del evento afirmaron que, al escuchar el veredicto en los altoparlantes, el animador tomó del brazo a su esposa y abandonó el salón principal sin esperar las siguientes ternas. El hecho cobró mayor trascendencia debido a que su competidor directo no solo se quedó con esa estatuilla, sino que también coronó la noche alzándose con el codiciado Martín Fierro de Oro.
La desilusión silenciosa de la figura televisiva reabre el debate histórico sobre el favoritismo de la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas por ciertos productores consolidados en el medio. Mientras algunos sectores de la crítica califican la reacción como un ataque de ego desmedido, otros justifican el enojo ante el evidente acaparamiento de premios por parte de los mismos nombres de siempre.
El desplante en la ceremonia promete tener réplicas directas en el rating y en las futuras nominaciones de las producciones locales. La división entre los defensores de los nuevos formatos de entretenimiento y la vieja guardia de la conducción expone una grieta profunda en los pasillos de la pantalla chica que está lejos de solucionarse de cara a la próxima temporada televisiva.
