La cantante entrerriana regresó a la Argentina luego de una extensa estadía en el exterior. Su primera aparición pública fue en el debut del musical Hairspray, donde desmintió rumores de crisis con Duki y se refirió al costo emocional de los ataques mediáticos. «Se dijeron muchas mentiras y duelen», confesó.
Tras semanas de absoluto hermetismo y una prolongada estadía fuera de las fronteras nacionales, Emilia Mernes concretó su esperado retorno a la Argentina y reapareció de manera estelar en la escena pública porteña. La estrella del pop urbano acudió este viernes por la noche al Teatro Coliseo para disfrutar de la función del aclamado musical Hairspray, una producción que lidera la taquilla local y reúne a diversas celebridades. Abordada por la prensa antes de ingresar a la sala, la intérprete de «No se ve» no esquivó los micrófonos y enfrentó las versiones cruzadas que la ubicaron en el centro de un fuerte escándalo mediático vinculado a Tini Stoessel. Con tono sereno pero firme, la artista reconoció el impacto psicológico que le generan las fake news de las plataformas digitales, ratificó el gran presente sentimental que atraviesa junto a su pareja, el trapero Duki, y se sumó a la ovación generalizada por el debut teatral del chef Damián Betular.
La presencia de la cantante en la tradicional sala porteña desató un verdadero revuelo entre los cronistas de espectáculos. Mernes aprovechó el espacio para sepultar los persistentes rumores que daban cuenta de un supuesto distanciamiento afectivo con su novio: «Seguimos más fuertes que nunca», sentenció con una sonrisa, despejando cualquier duda sobre la solidez del noviazgo de los referentes del género urbano. No obstante, el semblante de la entrerriana cambió al ser consultada de forma directa por los chispazos internos e idas y vueltas que habrían fragmentado su relación de amistad y colaboración profesional con Tini Stoessel.
«Se dijeron muchas mentiras y no puedo salir a desmentir cada vez que inventan algo en los portales. Duelen las mentiras«, reflexionó la artista de manera honesta, evidenciando el desgaste que conllevan los debates del hate digital en la industria musical moderna. Si bien buscó ponerle un punto final al asunto, Emilia admitió que existió una conversación privada y directa con la ex «Triple T» para aclarar los malos entendidos y limar asperezas lejos de las cámaras de televisión. Cortante y decidida a no alimentar el circuito del chimento, concluyó la temática de forma tajante ante el cronista: «Ya hablé con ella y ya dije todo lo que tenía que decir sobre este tema, no tengo nada más que agregar».
Superado el tenso ida y vuelta periodístico, Mernes se dedicó por completo a disfrutar del intervalo de la obra, mostrándose profundamente conmovida por el despliegue escénico de la comedia musical ambientada en los años 60, cuya trama aborda la diversidad, el amor propio y la inclusión social. El show, que cuenta con figuras como Sofía Morandi y Alejandra Radano, tiene la particularidad de albergar el debut absoluto sobre las tablas de Damián Betular, quien interpreta al icónico personaje de Edna Turnblad. «No lo puedo creer. Una locura total. Nunca vi una producción de este nivel en la Argentina, me quiero morir de la emoción. Estoy feliz de estar de vuelta acá», confesó Emilia durante el entreacto. La función no solo captó la atención de la cantante, sino que se transformó en el evento social del fin de semana, registrando en sus butacas de prensa a personalidades tan dispares como la conductora Wanda Nara, la modelo Valeria Mazza y el expresidente Mauricio Macri.
