El Gobierno porteño autorizó cierres totales y parciales en Bernardo de Irigoyen e Independencia, afectando el corazón del Metrobus y el acceso a la autopista.
Agarrate si pasás por Constitución o el centro porque el asfalto vuelve a ser un campo de batalla. Desde el 13 de mayo, la intersección de las avenidas Independencia y Bernardo de Irigoyen quedará partida al medio por una obra que promete «puesta en valor» pero que, en la práctica, será un dolor de cabeza para miles de laburantes.
El cierre será total en Bernardo de Irigoyen hacia Estados Unidos y parcial sobre Independencia, donde los camiones y máquinas se comerán casi cinco metros de calzada. Durante 45 días, los conductores porteños tendrán que rezar para no quedar atrapados en un embudo que afectará directamente el flujo vehicular de quienes buscan subir o bajar de la 25 de Mayo.
La empresa Miavasa S.A. tiene el permiso oficial para ocupar el espacio público hasta fines de junio. Aunque dicen que los peatones y garajes no tendrán problemas, cualquiera que circule por la Ciudad sabe que un carril menos en esa zona significa demoras interminables y bocinazos cruzados en plena hora pico.
¿Era el momento de romper justo ahí? Mientras los carteles informativos se instalan a 200 metros, la realidad es que el tránsito en la zona sur volverá a ser un laberinto. La obra en la Estación Independencia es la nueva excusa para poner a prueba la paciencia de los porteños que ya no soportan un corte más.
La situación queda en manos de la empresa constructora y del control de movilidad, que deberán demostrar si la «puesta en valor» vale realmente el caos generado. El calendario marca el 26 de junio como fecha de liberación, pero el historial de obras en la Ciudad siempre deja la duda sobre si se cumplirá el plazo.
