Mientras el Gobierno porteño instala 390 luces LED interactivas en el Galileo Galilei por sus 60 años, crece la polémica por las prioridades presupuestarias en el espacio público.
El icónico edificio de la Comuna 14 está siendo rodeado por un despliegue tecnológico que permitirá cambiarle el color a control remoto y hasta simular las fases de la luna en su cúpula. La movida, impulsada por el Ministerio de Espacio Público, busca modernizar la postal nocturna de Palermo, pero el anuncio no tardó en encender el debate sobre si este es el momento para invertir en ornamentación visual.
El operativo incluye el recambio total de 360 artefactos en la cúpula y 30 más en las bases, utilizando tecnología RGBW para lograr efectos dinámicos. Según las autoridades, el objetivo es alinear al Planetario con otros monumentos como el Obelisco o el Puente de la Mujer, que ya funcionan como «pantallas» de colores según la fecha del calendario.
La inversión se da en un contexto donde el mantenimiento de los barrios genera reclamos diarios por parte de los contribuyentes. Aunque el Planetario es un símbolo histórico de la divulgación científica desde 1966, la decisión de priorizar su estética nocturna frente a otras urgencias de infraestructura urbana genera reacciones encontradas en las calles y redes.
Con la obra ya en marcha, el Galileo Galilei se prepara para brillar más que nunca en su aniversario. La pregunta que queda flotando entre los porteños es si la Ciudad necesita más luces de colores o soluciones concretas en los servicios básicos de los barrios menos beneficiados.
