Desde Fighiera, Santa Fe, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, rompió el silencio con una advertencia política que resonó en todo el arco peronista. En un encuentro multitudinario que reunió a intendentes, legisladores y una robusta columna sindical del sur santafesino, el mandatario bonaerense llamó a organizar la resistencia contra lo que calificó como el desmantelamiento de la industria y el patrimonio nacional.
Un modelo en la mira: la advertencia sobre la «sucesión»
Durante su intervención vía videoconferencia, Kicillof no solo disparó contra la gestión actual, sino que lanzó una advertencia estratégica sobre el futuro político. «Nos quieren convencer de que no hay otro camino», sentenció el Gobernador, quien alertó sobre la posibilidad de que el poder económico busque un recambio ante el desgaste de Javier Milei.
«Si a Milei le va mal, buscarán un Milei de mejores modales, pero que continúe con las mismas políticas», disparó. Ante esta posibilidad, el mandatario bonaerense fue tajante: la respuesta debe ser la organización, la militancia y la construcción de un proyecto que recupere la soberanía nacional y la justicia social.
Gestión, seguridad y territorio
La jornada, que funcionó como una demostración de fuerza y unidad territorial, contó con la presencia física de Javier Alonso, Ministro de Seguridad de Buenos Aires. El funcionario fue el encargado de trasladar la experiencia operativa de la Provincia —en medio de una crisis socioeconómica aguda— para analizar cómo blindar la protección ciudadana en un contexto de incertidumbre.
El encuentro logró articular un tejido poco común en los últimos tiempos: la unión de cuadros institucionales de los departamentos de Constitución, General López, Belgrano, Iriondo, Rosario, San Lorenzo y Caseros, respaldados por una cúpula sindical que incluyó a referentes clave de la UOM, UPCN, Comercio, Luz y Fuerza y el sector municipal.
El mensaje a la militancia: el antídoto contra el desánimo
Kicillof aprovechó el espacio para contrarrestar la narrativa de la apatía social. «Nos dicen que el desánimo es lo que prima en todos lados, y yo veo al revés. Veo que hay muchísimas ganas y muchísima fuerza», subrayó ante una audiencia de más de una veintena de intendentes y presidentes comunales.
El cierre del cónclave en Fighiera no dejó margen a dudas: el peronismo de la región se encamina a unificar lineamientos territoriales con el objetivo explícito de convertirse en la alternativa nacional frente a la crisis actual. El mensaje desde el escenario fue claro: el sur de Santa Fe ya está en modo electoral y la reconstrucción del espacio político ha comenzado.
