La ciudad autónoma española vivió una crisis migratoria sin precedentes, con un volumen de llegadas equivalente al 62,5% de su población. El Ejército y las fuerzas de seguridad reforzaron la frontera, mientras miles de personas retornaron voluntariamente a Marruecos.
España atravesó una de las mayores crisis migratorias de los últimos años, luego de que más de 50.000 personas ingresaran de manera irregular a Ceuta en apenas 48 horas. La magnitud del fenómeno generó un fuerte despliegue de las fuerzas de seguridad y obligó al Ejército a tomar posiciones en la zona fronteriza.
La cifra inicial estimada por el Gobierno español fue de 50.000 personas, mientras que las autoridades de Ceuta elevaron el número hasta 60.000. Los migrantes llegaron tras rodear a nado el espigón fronterizo del Tarajal, cruzar la frontera a pie y saltar las vallas de un polígono industrial ubicado junto al límite con Marruecos.
El volumen de personas que ingresó en la ciudad autónoma, donde viven unas 80.000 personas, representó de manera repentina el equivalente al 62,5% de su población. La situación comenzó a desbordarse el jueves, después de varios días en los que se registraron llegadas constantes.
Ante el escenario, el Estado español reforzó la presencia de la Guardia Civil y la Policía Nacional, movilizó al Ejército y coordinó con Marruecos el cierre del paso fronterizo de Beni Enzar, ubicado entre Melilla y el país africano.
Con el paso de las horas, la situación comenzó a estabilizarse debido al retorno voluntario de decenas de miles de personas hacia Marruecos. La última cifra oficial disponible indicaba que al menos 53.000 migrantes habían regresado a pie o a nado.
Sin embargo, durante la tarde se registraron nuevos episodios de tensión. Un periodista de RTVE que se encontraba en Melilla informó que se habían escuchado disparos y detonaciones. La reapertura del paso fronterizo de Beni Enzar estaba prevista para ese momento, pero finalmente fue retrasada debido a la situación.
El origen de la crisis
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no declaró la emergencia nacional, una figura reservada para situaciones vinculadas a riesgos naturales y tecnológicos. En España, este mecanismo fue utilizado recientemente por los incendios registrados en la Comunidad de Madrid y Ávila y por el apagón ocurrido el 28 de abril de 2025.
Mientras tanto, el origen de la crisis migratoria todavía no está completamente esclarecido. Sánchez, quien viajó a Ceuta junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, atribuyó la llegada masiva a las mafias dedicadas al tráfico de personas.
Según explicó, esas organizaciones habrían difundido a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Telegram una interpretación errónea de una reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las llamadas «devoluciones en caliente».
La resolución establece que quienes sean interceptados en el mar cuando intentan ingresar a nado a Ceuta o Melilla no pueden ser devueltos de manera inmediata, sino que deben atravesar el procedimiento formal correspondiente. De acuerdo con Sánchez, las organizaciones difundieron información falsa para hacer creer a los migrantes que, si conseguían llegar a Ceuta, podrían permanecer en España.
La hipótesis coincide con información publicada por medios marroquíes y ceutíes, que señalaron que la movilización podría haber sido organizada mediante grupos de WhatsApp y publicaciones en Instagram, TikTok y Facebook.
Según informó EFE, una mujer que llegó a Castillejos junto a sus hijas contó que había viajado hasta allí luego de recibir un mensaje en su teléfono en el que se afirmaba que «España abría la frontera para entrar sin papeles».
Miles de personas regresaron a Marruecos
La cantidad de personas que abandonaron Ceuta aumentó rápidamente durante el viernes. Al mediodía, el Ministerio del Interior español había informado que más de 25.000 migrantes ya habían regresado a Marruecos. Hacia el final de la tarde, el número de retornados superaba los 48.300, por lo que quedaban menos de 2.000 personas en el enclave.
La crisis también generó repercusiones fuera de España. Italia fue el primer país en plantear la posibilidad de suspender temporalmente a España del espacio Schengen, al considerar que no estaba protegiendo de manera adecuada la frontera exterior de la Unión Europea. Finlandia y Dinamarca se sumaron posteriormente al planteo.
Por su parte, Francia anunció que multiplicaría por cinco los controles en su frontera con España, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó de «inaceptables» las imágenes procedentes de Ceuta y ofreció apoyo mediante Frontex.
La crisis todavía no está completamente resuelta. Los equipos de emergencia continúan con un operativo de búsqueda en las aguas cercanas a la frontera, donde 57 personas murieron mientras intentaban alcanzar Ceuta. A su vez, el Ejército mantiene su despliegue en la zona y todavía quedan migrantes en la ciudad autónoma a la espera de que se defina su situación.
