Milei festeja el boom de ventas por Mercado Libre mientras las históricas alimenticias del país se hunden en el rojo. La nueva grieta divide al «clic» de la góndola.
En un escenario donde los balances parecen hablar idiomas distintos, la Ciudad de Buenos Aires se convierte en el centro de un debate feroz sobre la realidad del bolsillo. Mientras el Presidente asegura que el consumo atraviesa un «pico histórico» gracias a la explosión del e-commerce y las plataformas chinas, las empresas que ponen la comida en la mesa de los porteños reportan caídas que asustan a cualquiera.
La realidad es esquizofrénica. Por un lado, Mercado Libre vuela con un crecimiento del 32% y el «puerta a puerta» de sitios como Temu o Shein se devora el mercado de los shoppings locales. Para el Gobierno, esto es la prueba de que el consumo no murió, sino que cambió de piel. Si no lo ves en el local de la esquina, es porque está viajando en una camioneta de correo hacia tu casa.
Sin embargo, cuando se apaga la pantalla y se mira la heladera, los datos de Arcor y Molinos cuentan una historia de terror. Los gigantes alimenticios perdieron volumen de ventas por segundo año consecutivo. No es que la gente dejó de comprar zapatillas para comprar mermelada online; es que las familias están ajustando hasta en lo más básico porque la plata, simplemente, no alcanza para llegar a fin de mes.
Las consultoras confirman que el gasto con tarjeta de crédito cayó casi un 7% en el primer trimestre. Esto indica que los hogares porteños se están quedando sin resto incluso para «tarajetear» lo básico. El contraste es brutal: un sector ABC1 que se vuelca masivamente a las plataformas digitales frente a una clase media y popular que mira las góndolas del supermercado con resignación y recorta las unidades en cada compra.
La gran incógnita que circula por las calles de CABA es si este modelo de «economía de clics» puede sostenerse mientras el consumo masivo de alimentos y productos de limpieza sigue en caída libre. Los expertos advierten que la recuperación se estancó y que el repunte esperado para marzo fue apenas un espejismo en medio de un bolsillo que no se recompone.
¿Vos qué sentís cuando pasás por la caja? ¿Somos potencia en Mercado Libre o estamos haciendo malabares para pagar la cuenta del súper?
