El técnico de River decidió dejar a las figuras en Buenos Aires y llevará un equipo alternativo a Carabobo pensando exclusivamente en el clásico contra San Lorenzo.
¿La Copa ya no importa o es un exceso de confianza? Eduardo Coudet pateó el tablero y confirmó que para el viaje a Venezuela sobran los nombres de peso. Mientras el hincha espera ver al equipo titular en todas las canchas, el cuerpo técnico decidió que piezas clave como Gonzalo Montiel, Aníbal Moreno y Sebastián Driussi se queden descansando en Núñez para llegar frescos al domingo.
La decisión genera un fuerte debate en las redes y en los cafés de la Ciudad. River lidera su grupo, pero regalar prestigio internacional para priorizar el torneo local es una apuesta de alto riesgo que puede salir muy cara si el resultado no acompaña. Entre los convocados aparece hasta el cuestionado Kevin Castaño, más famoso últimamente por sus posteos polémicos que por su juego, lo que aumenta la temperatura entre los fanáticos que exigen compromiso total.
El «once muletto» que prepara el Chacho incluye nombres que casi no sumaron minutos en la temporada. Para muchos, es la oportunidad de que los juveniles y los refuerzos relegados demuestren si están a la altura de la banda roja; para otros, es simplemente tirar una competencia internacional a la basura antes de tiempo.
El domingo contra San Lorenzo será el juez de esta movida. Si el Millonario no gana el clásico, el reclamo por haber «rifado» el partido ante Carabobo caerá con todo el peso sobre la espalda de un Coudet que no le teme a la rotación extrema, aunque eso signifique jugar con fuego en el exterior.
