La presión tributaria y los errores informáticos de ARCA desataron una rebelión de profesionales que exigen prórrogas urgentes ante el caos en las declaraciones juradas.
La Ciudad de Buenos Aires se encamina a un choque frontal entre los profesionales de ciencias económicas y el fisco nacional. A pocos días del vencimiento del Impuesto a las Ganancias, el Consejo Profesional porteño y las federaciones nacionales plantaron bandera exigiendo una postergación inmediata, denunciando que es físicamente imposible cumplir con las obligaciones debido a un sistema cargado de errores, grises normativos y una web oficial que no deja de caerse.
El malestar en las oficinas contables del centro porteño llegó a un punto de ebullición absoluto. Los asesores denuncian que el nuevo «régimen simplificado» es una trampa llena de inconsistencias que impiden liquidar el tributo con seguridad jurídica. Mientras ARCA guarda silencio, los contadores advierten que no están dispuestos a ser el fusible de una administración que lanza parches impositivos sin probar las plataformas digitales ni aclarar cómo deben declararse bienes e ingresos tras el último blanqueo.
Las redes sociales estallan con capturas de pantalla que muestran errores de sistema y tarjetas de información que no cargan, dejando a miles de contribuyentes porteños al borde de multas injustas. Las entidades gremiales ya enviaron notas explosivas a la Subsecretaría de Ingresos Públicos advirtiendo que la falta de un dictamen aclaratorio convierte a la presentación de 2025 en un campo minado legal tanto para las empresas como para las personas humanas.
La pelota ahora está del lado del Gobierno, que debe decidir si mantiene un calendario de pagos irreal o cede ante el reclamo de quienes deben poner la firma. La comunidad profesional ya avisó que no aceptará trabajar bajo la «espada de Damocles» de sistemas obsoletos. La incertidumbre crece y la amenaza de una parálisis en la recaudación es el fantasma que recorre los pasillos de las oficinas gubernamentales.
¿Va el Gobierno a castigar al contribuyente por sus propias fallas técnicas o habrá finalmente un respiro para los que mueven los papeles de la economía?
