El mayor museo de arte del país organiza recorridos por sus obras más emblemáticas para celebrar sus 130 años, desatando una fuerte polémica sobre el destino de los fondos públicos en medio de la crisis.
El debate sobre las prioridades del gasto estatal vuelve a encenderse con fuerza en la Ciudad de Buenos Aires. El Museo Nacional de Bellas Artes lanzó un programa de visitas guiadas gratuitas para exhibir su colección permanente en la avenida del Libertador, una iniciativa financiada por el Estado que despierta opiniones cruzadas entre quienes exigen un recorte total del gasto público y aquellos que defienden el acceso a la cultura.
El evento se realiza todos los martes de mayo por la tarde y convoca a los asistentes en el hall central de la institución. Las autoridades del museo programaron estas actividades para conmemorar los 130 años de su fundación, poniendo a disposición del público general pinturas y esculturas de alto valor patrimonial sin cobrar ningún tipo de entrada.
La gratuidad de la propuesta reactivó los cuestionamientos de varios sectores sociales que consideran inadmisible que el gobierno nacional destine recursos e infraestructura a mantener paseos artísticos en una de las zonas más caras de la Capital Federal. La polémica queda instalada respecto a si estos programas representan un beneficio real para la sociedad o si constituyen un derroche innecesario de fondos de los contribuyentes.
Con el cierre del ciclo fijado para el 31 de mayo, las posturas encontradas prometen intensificarse en las redes sociales. Mientras la gestión cultural defiende los recorridos gratuitos como una forma de democratizar el arte, la presión ciudadana por la austeridad fiscal pone bajo la lupa cada centavo invertido en los museos nacionales.
