La Policía de la Ciudad incautó dosis de cocaína y dinero en efectivo en la calle Lima al 1400 tras un operativo que reavivó los duros cuestionamientos sociales debido a que una de las delincuentes ya había sido expulsada dos veces del territorio nacional.
El debate por la inseguridad y la porosidad de las fronteras volvió a encenderse con fuerza en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. La detención de tres mujeres que comercializaban estupefacientes a plena luz del día en el barrio de Constitución expuso una alarmante falla en los sistemas de control del Estado, debido a que la principal acusada registraba dos expulsiones previas del país y una prohibición judicial de reingreso que violó con total impunidad.
El operativo se desencadenó cuando un efectivo de la Policía de la Ciudad detectó la maniobra ilegal en la calle Lima al 1400, donde un grupo de compradores rodeaba a las sospechosas. Al dar la voz de alto, los clientes lograron darse a la fuga por las calles linderas, mientras que las tres mujeres involucradas fueron reducidas a los pocos metros con quince envoltorios de cocaína y una recaudación que superaba los 215.000 pesos en efectivo.
La indignación pública aumentó al conocerse el prontuario detallado de las imputadas, cuya situación legal expone el descontrol migratorio en la Capital Federal. Mientras la líder de la banda acumulaba deportaciones previas, la segunda detenida poseía antecedentes penales vigentes por narcotráfico y la tercera integrante de la organización operaba con la residencia vencida en el país.
El Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas Número 5, a cargo de la jueza María Fernanda Botana, avaló el requerimiento de la fiscalía y dictó la prisión preventiva inmediata para las tres involucradas. El dictamen judicial busca frenar la reiteración delictiva, en un escenario donde las bandas criminales desafían los fallos de la justicia de manera constante.
La resolución del caso deja abierta una profunda controversia entre los ciudadanos porteños respecto a la eficacia de las condenas de deportación y la falta de vigilancia en los accesos fronterizos. El reclamo por un endurecimiento real de las leyes de migración se multiplica en los barrios de la Comuna 1 ante el evidente fracaso de las medidas de expulsión tradicionales.
