Un motociclista de 35 años murió en el acto tras incrustarse contra un camión averiado en Barracas, desatando el colapso total en la Autopista 9 de Julio Sur en plena hora pico.
El asfalto de la zona sur de la Capital Federal se convirtió otra vez en una trampa mortal y reabrió la polémica por los controles de seguridad vial en las vías rápidas. La Policía de la Ciudad confirmó el deceso inmediato de un conductor que circulaba en sentido a la Provincia de Buenos Aires e impactó de lleno contra un vehículo de carga detenido a un costado de la traza, entre las calles Iriarte y California.
El siniestro vial provocó una parálisis total en el tránsito justo en los momentos previos al ingreso del público para el partido de la Copa Libertadores en la Bombonera. Los peritajes preliminares indican que el camión de gran porte se encontraba parado por un desperfecto mecánico con las balizas encendidas, lo que enciende el debate sobre la visibilidad, los tiempos de reacción y las velocidades máximas permitidas.
La gravedad del impacto obligó al despliegue urgente del helicóptero del SAME, pero el personal médico no pudo reanimar a la víctima debido a las severas lesiones sufridas. Los efectivos de la Comisaría Vecinal 4D debieron clausurar la mayoría de los carriles de la Autopista 9 de Julio Sur para permitir el trabajo de la Policía Científica, lo que transformó el regreso a los hogares en un embotellamiento insoportable.
Este nuevo episodio fatal desató la indignación generalizada por las deficiencias operativas a la hora de remover vehículos averiados en arterias de alta velocidad. Los automovilistas y los motociclistas se enfrentan diariamente a situaciones de extremo peligro en los accesos porteños sin que las concesionarias viales ofrezcan soluciones eficaces.
El hecho reaviva los duros cuestionamientos sobre la falta de prevención y la saturación de los accesos a la Ciudad de Buenos Aires en horarios clave.
