Hacer medialunas de manteca en casa es posible y acá te contamos cómo dejar de gastar una fortuna cada vez que querés merendar.
¿Hasta cuándo vamos a seguir pagando precios delirantes por una docena de medialunas que, muchas veces, vienen secas o viejas? La crisis no da tregua y el placer de los porteños está bajo ataque por los aumentos desmedidos. Pero hay una salida: la rebelión de la cocina casera empezó y la receta de la medialuna de manteca perfecta ya circula entre los vecinos que se cansaron de los abusos.
Hacerlas no es ciencia ficción, es cuestión de dignidad y paciencia. Con un kilo de harina, levadura, azúcar y una buena manteca, podés llenar la mesa sin que te duela el bolsillo. El secreto que los panaderos no quieren que sepas es que el amasado y el almíbar final son los que marcan la diferencia entre una masa cualquiera y esa gloria esponjosa que amamos.
El debate está en la calle: ¿la panadería de tu esquina se fue a las nubes con los precios o todavía se puede comprar? Mientras algunos defienden el «compre local», otros aseguran que por lo que sale una docena hoy, te hacés tres bandejas en tu horno y te sobra para el mate. La grieta entre el delivery y el horno de casa está más picante que nunca.
No necesitás ser un experto, necesitás ganas de no dejarte pasar por arriba por los precios de CABA. El proceso lleva tiempo de leudado, sí, pero el olorcito a manteca recién horneada en tu living le gana a cualquier fila bajo la lluvia en la vereda.
¿Vos sos de los que se rinden ante la panadería o te ponés el delantal para cuidar el mango? El bolsillo manda y la receta ya está sobre la mesa.
