Tras el papelonazo en Brasil que le costó el invicto, el equipo de Úbeda reza por un empate en Ecuador para no quedar contra las cuerdas en el Grupo D.
El Xeneize pasó de ser el cuco de la zona a depender de lo que hagan dos equipos de segundo orden en Guayaquil. La derrota ante Cruzeiro no solo dolió por las formas y la expulsión de Bareiro, sino que dejó la clasificación al rojo vivo, obligando a los hinchas a sacar la calculadora antes de tiempo. Ahora, el club de la Ribera necesita que Barcelona SC y Universidad Católica se saquen puntos entre sí para no tener que sufrir un escenario de triple empate en la cima que dejaría el futuro en el certamen pendiendo de un hilo.
La Bombonera se prepara para dos finales, pero la realidad es que el margen de error se esfumó en el Mineirão. El peor escenario para Boca es un triunfo de los chilenos, lo que igualaría a tres equipos con seis unidades y transformaría los próximos partidos en una carnicería por los octavos de final. El planteo mezquino de Úbeda tras la roja en Brasil hoy se paga con la incertidumbre de no saber si el equipo está a la altura de lo que exige la historia.
Lo que indigna al socio es que Boca tenga que estar «pendiente de la tele» habiendo arrancado el torneo con dos victorias seguidas. El peso de la camiseta parece no alcanzar cuando el funcionamiento colectivo falla en los momentos clave fuera de casa. Si los resultados de esta noche no acompañan, la presión para los próximos duelos de local será insoportable para un plantel que viene de recibir un cachetazo de realidad en territorio brasileño.
¿Está Boca realmente para pelear la Copa o lo de las primeras fechas fue solo un espejismo? La calculadora ya está sobre la mesa y el debate en las peñas porteñas no para: o se gana lo que queda en casa o se termina el sueño continental mucho antes de lo previsto.
