El colombiano volvió a escena con declaraciones explosivas sobre su deseo de regresar a Boca y el pase frustrado a River que nadie se esperaba.
La paz en el fútbol argentino duró poco. Sebastián Villa, el jugador que divide aguas como nadie en la Ciudad, reapareció para sacudir el avispero con una frase que ya está ardiendo en los grupos de WhatsApp: «Riquelme me puede llamar». Después de su «renacimiento» en Mendoza, el delantero no solo le dejó la puerta abierta de par en par al Xeneize, sino que confirmó que estuvo a un paso de cruzarse de vereda para vestir la banda roja.
¿Cómo cae esto en el hincha que todavía tiene fresca su salida traumática? El colombiano asegura que aprendió de sus errores y que hoy es un hombre nuevo, pero el mundo Boca no olvida. Villa admitió contactos con «Chicho» Serna y lanzó el desafío directamente al palco de Román. ¿Están dadas las condiciones para que el jugador más polémico de los últimos años vuelva a pisar la Bombonera o es una provocación innecesaria?
Pero ojo, que hay más leña al fuego. El delantero confesó sin vueltas que River lo buscó y que el pase no se dio solo por una cuestión de números. Para el tipo que vive del fútbol, no hay camisetas prohibidas, y esa mentalidad de «profesional» es la que hace estallar a los fanáticos que exigen lealtad. En un fútbol porteño que no perdona, Villa juega con fuego y parece disfrutarlo.
Mientras sueña con el Mundial y entrena a doble turno, el extremo sabe que su nombre genera una reacción inmediata. En Independiente Rivadavia encontró tranquilidad, pero está claro que extraña el ruido de la capital y el roce de las grandes potencias. ¿Riquelme levantará el teléfono o el costo social de repatriarlo es demasiado alto para esta gestión?
La moneda está en el aire y el debate en las calles de Buenos Aires recién empieza. Algunos piden una segunda oportunidad por su talento indiscutido, otros no lo quieren ver ni en figuritas. Villa ya hizo su jugada, ahora la pelota la tienen los dirigentes y, sobre todo, la opinión de la gente.
