Eder Militao será operado en Finlandia y se suma a la lista de soldados caídos que verán el torneo por televisión; Brasil viaja diezmado.
El sueño mundialista de Brasil se está convirtiendo en una pesadilla médica a solo semanas del inicio de la Copa del Mundo 2026. Eder Militao, el central del Real Madrid que parece estar hecho de papel, tiró la toalla definitivamente tras confirmarse que deberá pasar por el quirófano para reparar un desastre en el bíceps femoral de su pierna izquierda, dejando un hueco imposible de llenar en la defensa de una selección que llega herida de muerte.
La noticia cayó como una bomba en Madrid y rebotó con fuerza en las calles de Buenos Aires, donde el debate futbolero no perdona. Militao viajará a Finlandia para ser intervenido por un especialista, pero el diagnóstico es lapidario: cinco meses de baja. Lo insólito es que la lesión se produjo sobre una cicatriz vieja, demostrando que el defensor de 28 años no logra salir del bucle de fragilidad física que lo persigue desde hace temporadas.
En Brasil el clima es de velorio deportivo. Militao no es el único que soltó la mano; la lista de bajas ilustres es una humillación para el cuerpo técnico. Ya se sabía que Rodrygo estaba fuera por una rotura de ligamentos, y ahora, con la caída del central del Merengue, la «verdeamarela» pierde la columna vertebral justo antes de cruzar la frontera hacia Estados Unidos, México y Canadá.
El debate en los bares y redes sociales porteñas ya arde: ¿Es Militao un jugador de elite o simplemente una estafa física que le cuesta fortunas al Madrid y fracasos a su selección? Con apenas un puñado de partidos jugados en los últimos tres años, su presencia en la lista era más una expresión de deseo que una realidad táctica. Ahora, el pentacampeón deberá arreglarse con lo que tiene, que cada vez es menos.
Brasil llega al Mundial con sus figuras entre algodones o directamente en el hospital. ¿Se terminó la mística de la selección brasileña o aparecerá algún tapado para salvar el honor en Norteamérica?
