Carlos Nayi, el abogado que representa a la madre de la menor de 14 años, reveló que los análisis químicos realizados sobre los restos de la adolescente arrojaron la presencia de dos muestras de ADN distintas alojadas debajo de sus uñas.
Frente a esto, el letrado planteó abiertamente la hipótesis de que este material biológico podría corresponder a dos atacantes que participaron de forma directa en el crimen.
En declaraciones, el representante legal de Melisa Heredia detalló que el cuerpo de la joven —el cual fue localizado en el barrio Ampliación Ferreyra tras una intensa búsqueda que se extendió por siete días— evidenciaba claros signos de confrontación y resistencia. Nayi precisó que los rastros genéticos recolectados exponen una dinámica de ataque y defensa, especificando que la muestra bien podría pertenecer a la propia víctima y a un agresor, o de manera directa a dos individuos implicados en la agresión mortal.
Paralelamente, la investigación profundiza en el rol de Osvaldo Fassetta, arrestado e imputado bajo el cargo de encubrimiento agravado en un escenario de violencia de género. Según la querella, durante la tarde del domingo posterior a la desaparición, Fassetta aportó indicios falsos a la progenitora de la adolescente con el fin de desviar la atención, un comportamiento que el abogado calificó como un misterio a resolver con la marcha de las pesquisas. Fassetta mantiene un estrecho vínculo de amistad con Claudio Barrelier, quien afronta la imputación principal por femicidio.
La aprehensión de Fassetta se materializó el pasado jueves, luego de que las autoridades judiciales determinaran que su rol de testigo mutaba al de sospechoso. Este cambio de situación procesal se derivó de los elementos de prueba recolectados en diversos allanamientos y análisis forenses ejecutados en una vivienda del barrio Cofico, locación donde la hipótesis fiscal sitúa el desarrollo del asesinato. La justicia intenta establecer con precisión el nivel de conocimiento que poseía el implicado y si brindó asistencia operativa para hacer desaparecer evidencias vinculadas al homicidio. Llama la atención que pocas horas antes de ser esposado, Fassetta otorgó entrevistas en televisión defendiendo la conducta de Barrelier, asegurando que no era violento y negando cualquier nexo con el caso, declaraciones que la fiscalía desestimó ante el peso de la prueba incriminatoria.
Con respecto al principal acusado del femicidio, Claudio Barrelier, el Servicio Penitenciario de Córdoba ratificó que recibió el alta médica tras permanecer varios días bajo atención sanitaria en el penal de Bouwer. El recluso había sido derivado al Hospital Modular del Complejo Carcelario N°1 luego de que los exámenes de rutina detectaran indicadores compatibles con pensamientos suicidas. Debido a este cuadro, estuvo bajo custodia extrema del contingente táctico G.E.A.R. (Grupo Especial Antinarcóticos y Requisa). Al estabilizarse su cuadro clínico y confirmarse su buen estado general, el fiscal Raúl Garzón queda habilitado para convocarlo a una nueva declaración indagatoria, un paso clave para el avance de una causa que mantiene en vilo a la comunidad.
