Dos delincuentes robaron en la Comuna 11 y escaparon a toda velocidad hacia Provincia, donde uno terminó escondido de la forma más ridícula para intentar evitar la cárcel.
La paciencia de los vecinos de Villa Devoto se agotó hace tiempo, pero esta vez el sistema de monitoreo no falló. Tras ser detectados robando autos en la zona de Mercedes y Asunción, dos delincuentes desataron una persecución furiosa por la General Paz que terminó con un operativo cerrojo en La Tablada y un sospechoso intentando ocultarse, literalmente, adentro de la cucha de un perro.
El despliegue del Anillo Digital permitió seguirle el rastro al Ford Fiesta azul en el que los sospechosos intentaban cruzar la frontera hacia La Matanza. La adrenalina se trasladó al barro de Villa Insuperable, donde los delincuentes abandonaron el coche para correr a pie; sin embargo, el ingenio criminal no fue suficiente ante el aviso de una vecina que delató el escondite canino del ladrón de 34 años.
Al revisar el auto, la policía porteña encontró el botín de siempre: llaves codificadas, efectivo y tarjetas robadas a la gente que labura. Lo más indignante para la sociedad es que el conductor ya tenía dos pedidos de captura previos por robo calificado; una prueba más de la puerta giratoria que permite que tipos con antecedentes sigan circulando como si nada por las calles porteñas.
La justicia ahora tiene a los dos imputados a disposición del Juzgado Nacional N° 6, mientras el coche y las herramientas para delinquir quedaron secuestrados. Queda flotando la bronca ciudadana ante una inseguridad que no da tregua y delincuentes que, a pesar de sus ridículos intentos de fuga, demuestran que ya no tienen ningún respeto por la ley ni por el monitoreo público.
