En menos de un día, el vándalo que atacó un local en Lacroze y Álvarez Thomas terminó tras las rejas con prisión efectiva.
Mientras los comerciantes de la Ciudad viven con el corazón en la boca, una resolución judicial inesperada sacudió el tablero en Comuna 15. Un hombre fue sentenciado en menos de 24 horas tras reventar a piedrazos la vidriera de una mítica pizzería de Chacarita a plena luz de la madrugada.
El ataque ocurrió en el cruce de las avenidas Federico Lacroze y Álvarez Thomas. Allí, el delincuente usó fragmentos de vereda para atacar el frente del comercio, sin saber que cada uno de sus movimientos estaba siendo seguido en vivo por las cámaras de seguridad porteñas.
La Policía de la Ciudad lo cazó a siete cuadras del lugar, todavía con la ropa que lo delató: un chaleco gris y campera bordó. La Unidad de Flagrancia Norte no perdió el tiempo y, con las grabaciones en la mano, lo sentó frente al juez antes de que se enfriara el rastro.
Lo que indigna a los vecinos es la facilidad con la que estos personajes circulan: el condenado ya tenía antecedentes penales, lo que obligó al magistrado a dictar cumplimiento efectivo y dejarlo encerrado para evitar que vuelva a las andadas.
¿Es esta la mano dura que necesita Buenos Aires para frenar el vandalismo o es apenas un caso aislado para las cámaras? La velocidad del proceso abre el debate sobre por qué no todos los delitos contra la propiedad se resuelven con la misma furia judicial.
El local recuperó su fachada, pero el miedo de los gastronómicos persiste. Ahora la pelota la tiene la Justicia: ¿será este el modelo a seguir para limpiar las calles o seguiremos viendo cómo las condenas llegan cuando ya es demasiado tarde?
