La derrota frente a Belgrano dejó al plantel millonario golpeado y obligado a buscar el primer puesto de su grupo en la Copa Sudamericana sin margen para el error.
La paciencia de los hinchas en la Ciudad de Buenos Aires llegó al límite tras la frustración del fin de semana pasado, y ahora la presión se traslada por completo al banco de suplentes. El entrenador Eduardo Coudet decidió poner lo mejor que tiene disponible para enfrentar a Blooming, en un intento desesperado por calmar los cuestionamientos que despertaron sus decisiones tácticas en Córdoba.
El equipo llega físicamente al límite y con bajas de peso en la estructura titular. A pesar de los intentos por recuperar a las figuras, el cuerpo técnico optó por no arriesgar a Aníbal Moreno, quien arrastra un esguince de rodilla, ni a Marcos Acuña, visiblemente desgastado. Esta situación obliga a la inclusión de los juveniles Lucas Silva y Facundo González en un partido donde se define la clasificación a los octavos de final.
La decisión de mantener al arquero Santiago Beltrán por encima de Franco Armani vuelve a encender la polémica en las tribunas de Núñez. El entrenador se juega su futuro inmediato apostando por una base juvenil en el mediocampo, secundada por la dupla ofensiva de Facundo Colidio y Joaquín Freitas, ante la falta de variantes de jerarquía en el banco de relevos.
La desastrosa caída en el Torneo Apertura transformó este compromiso internacional en una final obligatoria para salvar el semestre. El partido comenzará a las 21.30 en el Estadio Monumental, bajo el arbitraje de Roberto Pérez Gutiérrez y con la transmisión televisiva de ESPN, en una jornada donde solo sirve ganar para evitar una crisis total.
La falta de rotación en un plantel extenuado abre el debate sobre el manejo de las cargas físicas. Dejen su opinión en el muro: ¿consideran que el director técnico hace bien en quemar las últimas naves con los titulares lesionados o debió resguardar jugadores para el futuro?
