La aparición de perfiles adultos dedicados al acoso digital de los menores en las instalaciones del club enciende la furia por el fantasma de los abusos masivos del pasado.
El protocolo interno de la institución de Avellaneda debió activarse de urgencia luego de que el padre de un futbolista juvenil alertara a un entrenador sobre las maniobras de engaño virtual. La presentación formal del caso ante la justicia penal expone nuevamente las severas fallas en el control de los entornos deportivos donde interactúan adolescentes de todo el país.
El equipo interdisciplinario de la entidad detectó otros dos hechos similares tras iniciar un relevamiento en los alojamientos juveniles. La gravedad de la situación obligó a los dirigentes a convocar de urgencia a especialistas externos para intentar contener un escenario que amenaza con transformarse en un escándalo de proporciones mayúsculas.
La sociedad manifiesta una profunda indignación debido al nefasto antecedente que arrastra el club, donde en el pasado se desarticuló una red de abusos con condenas de hasta quince años de prisión. La falta de un blindaje efectivo en los accesos digitales de los deportistas reaviva el debate sobre la responsabilidad penal de los directivos encargados de custodiar a los menores.
La fiscalía número dos recibió la denuncia inicial, pero el avance de las investigaciones preliminares obligará a una ampliación de testimonios clave durante las próximas horas. Los sectores más críticos exigen auditorías urgentes en todas las pensiones de los clubes de la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires ante el temor de una impunidad estructural.
El avance de las pericias informáticas determinará el alcance real de la red de acosadores, mientras el fútbol local enfrenta otra jornada negra que pone bajo sospecha el cuidado de sus futuras promesas.
