El operativo policial en la zona norte del conurbano bonaerense terminó con siete detenidos, armas de guerra secuestradas y dosis listas para el consumo masivo
La frontera norte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires volvió a quedar bajo la lupa debido al avance descontrolado del narcotráfico. Un masivo operativo policial terminó con la desarticulación de una organización criminal dedicada al fraccionamiento y comercialización de cocaína y marihuana a gran escala, encendiendo las alarmas de los organismos de control ante la facilidad con la que estas redes delictivas distribuyen estupefacientes que terminan ingresando a los barrios porteños.
La investigación judicial derivó en cinco allanamientos simultáneos donde las fuerzas de seguridad detuvieron a tres hombres y cuatro mujeres, entre los que se encontraba un menor de dieciséis años utilizado para el despliegue territorial. Los procedimientos arrojaron el secuestro de dosis de cocaína y cogollos de marihuana que estaban listos para ser distribuidos en las zonas de influencia del corredor norte que conecta directamente con los accesos vehiculares a la Capital Federal.
La peligrosidad de la banda quedó en evidencia tras el hallazgo de un revólver y una pistola de grueso calibre aptas para el disparo, elementos que exponen el nivel de violencia con el que los dealers cuidan el territorio. Las autoridades secuestraron además balanzas de precisión y elementos de fraccionamiento, demostrando que se trataba de un centro logístico clave para el abastecimiento de sustancias ilegales.
La sociedad manifiesta indignación ante la inacción inicial que permite a estos grupos armados instalar laboratorios y búnkeres a pocas cuadras de las zonas residenciales de alta densidad. El debate se recalienta entre quienes exigen una militarización total de los accesos a la Ciudad y aquellos que denuncian una complicidad estructural de los sectores encargados de vigilar la vía pública.
Las fronteras urbanas se volvieron completamente permeables y la delincuencia organizada utiliza el conurbano como base de operaciones para inundar las calles porteñas con cargamentos que destruyen la vida de las familias.
¿Hay que blindar de forma definitiva la General Paz con controles de saturación militar para frenar el ingreso de la droga o la complicidad policial de ambos lados hace que cualquier medida sea inútil? Etiquetá a tus conocidos y dejá tu postura clara en el muro de debate.
